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Ensoñaciones psicodélicas de la exploración espacial (IMÁGENES)

Por: pijamasurf - 04/27/2012

A mediados de los 70 la NASA realizó una proyección gráfica de lo que podría ser el futuro de la especie humana de concretarse los ambiciosos y delirantes planes en torno a la exploración sideral, imágenes que por momentos abandonan el rigor científico para coquetear con la alucinación psicodélica.

Si bien es cierto que casi desde siempre el ser humano ha mantenido una imaginativa curiosidad por su lugar en el cosmos, por el vasto mundo que lo rodea y del cual por mucho tiempo solo conoció el pequeño atisbo que le permitieron los limitados recursos que tuvo a su alcance, solo a partir de lo conseguido en décadas recientes podría hablarse de una manifiesta voluntad humana volcada hacia el espacio y sus confines.

Así, potentes telescopios, transbordadores, expediciones, estaciones espaciales y algunos otros apéndices de la curiosidad humana han contribuido desde mediados del siglo XX al paulatino desvelamiento de los secretos del cosmos. ¿Con qué fin? Es de suponerse que con el mismo que ha dominado cualquier tipo de exploración humana en todas las épocas: conocer algo para después colonizarlo, tanto metafórica como literalmente.

En sentido paralelo a esta búsqueda ha corrido otra que durante cierta época —justo en el momento más promisorio, más ilusorio, de la carrera espacial— se alimentó de las fantasías más arriesgadas sobre el futuro de nuestra civilización allende las fronteras de nuestro planeta.

Fantasías de varios órdenes —literarias, fílmicas, etc.— vislumbraron un punto cero de la humanidad en que esta tendría la oportunidad de reinventarse, un quiebre en su historia a partir del cual nuestra especie pretendería dejar atrás un mundo entero, con todo lo que ello implica: una retorno, por lo medios más inesperados, a ese Paraíso alguna vez perdido y ya jamás recuperado.

Las imágenes que acompañan esta nota fueron realizadas para la Agencia Espacial Estadounidense en la década de los 70 y, además de cumplir con algunas de las ideas antes señaladas, se complementan con un estilo gráfico sui generis que coquetea con la alucinación psicodélica. Sueños de paz y orden en los que se cuela sutilmente el elemento perturbador e incontrolable del caos y el conflicto.

En este contexto vale la pena recordar que para Timothy Leary la migración espacial no podía entenderse fuera de ese sistema por él acuñado que denominó sistema SMI2LE, un acrónimo de los conceptos en inglés Space Migration, Intelligence Increase, Life Extension. Es imposible que los elementos de esta tríada subsistan independientes uno de otro: si prevalece uno pero faltan los otros lo único que puede esperarse es el inevitable descenso a los infiernos de la pesadilla: ¿de qué sirve vivir muchos más años de los que ahora sin la posibilidad de ampliar nuestra inteligencia o el espacio donde nos movemos?

Estos tres desarrollos evolutivos —Migración Espacial, Inteligencia Incrementada y Vida Extendida— ofrecen a nuestro especie una oportunidad de resucitar nuestras visiones más alentadoras de desafío y grandeza; una oportunidad, también, una vez más, de tener pensamientos nobles acerca de nuestro futuro

Eso decía Leary en 1976, confirmando de alguna manera que las fantasías en torno a la exploración espacial son un escenario donde el optimismo más alentador ante el porvenir de la especie se ve pronto contaminado por una rara certeza de que el ser humano llevará a donde quiera que vaya sus limitaciones y su necesidad de discordia.

Imágenes vía Co.Design

Estética accidental: coquetas abstracciones emergen de una polaroid rota

Por: pijamasurf - 04/27/2012

La delicia de la estética accidental queda impresa en esta fantástica serie de fotografías, capturadas por William Miller, que se titula Ruined Polaroids.

polaroids defectuosas de william miller

El genial director David Lynch advierte que a lo largo de sus filmaciones, aquellos eventos que en un principio parecen graves errores terminan por dar vida a los más grandes aciertos de su obra. Este movimiento metafísico de judo, que termina por transmutar un cause energético a favor de la intención, se ha manifestado en la serie Ruined Polaroids, de William Miller. 

Originalmente el fotógrafo neoyorquino se consideró así mismo un tipo afortunado cuando encontró una Polaroid SX-70 en una venta de artículos de segunda mano, por solo veinte dólares. Sin embargo, su optimismo existencial se vio amenazado cuando notó que la reliquia vintage que recién había conseguido estaba rota. Una vez superado el impulso de devolverla y recuperar su billete de $20, Miller decidió aprovechar los múltiples 'defectos' ópticos de su Polaroid y terminó por enamorarse de la estética accidental que emanaba del caprichoso dispositivo.  abstracciones surrealistas que emanaban.

"He aprendido a controlar y acentuar ciertos aspectos de los defectos de la cámara, pero las imágenes nunca dejan de ser sorpresivas. Cada una está determinada por la idiosincracia de la cámara y la película".    

Pero luego de conocer la historia detrás de estas oníricas imágenes llegan las grandes interrogantes: ¿Se puede hablar de arte en casos donde la 'obra' final surge de manera accidentada o simplemente debiese definirse como buena fortuna estética? ¿Requiere un proceso artístico de la intención específica de su creador respecto al resultado, o es la experiencia que la pieza provee al espectador el único requisito? En pocas palabras... ¿Puede el arte ser un accidente?