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Llevar contigo una pistola te hace creer que las otras personas también portan una

Por: pijamasurf - 03/28/2012

De acuerdo con una investigación reciente, llevar una pistola hace creer a quien la porta que los demás también cargan una consigo, fenómeno de comportamiento que sugiere la dificultad del ser humano para distinguir entre el pensamiento de lo que percibe y lo que percibe en sí.

Si de por sí el ser humano tiende, acaso por un sentido empático estructural y hasta evolutivo, a ver en otras personas características similares a las suyas, este efecto adquiere una expresión un tanto riesgosa cuando el individuo en cuestión porta un arma de fuego, pues en estas condiciones es más probable que piense que el resto del mundo comparte su posesión.

Al menos estas son las conclusiones de una serie de pruebas llevada a cabo por James Brockmole, profesor asociado de psicología en la Universidad de Notre Dame, quien pidió a algunos voluntarios que en 5 experimentos distintos identificaran en personas mostradas en una computadora cuáles de ellas portaban una pistola o un objeto neutral como una bebida en lata de aluminio o un teléfono móvil. Las variaciones consistían en que los individuos en las imágenes aparecían enmascarados, eran de diferente fisonomía o que al voluntario se le ofreció una pistola mientras realizaba la prueba.

De estos cambios el único que incidió realmente en la reacción de los sujetos del experimento fue la posesión del arma, llevándolos a generar una inclinación a ver una pistola en cualquier objeto de forma similar.

“Las creencias, las expectativas y las emociones pueden influir la habilidad de un observador pata detectar y categorizar objetos como pistolas”, explica Brockmole, quien agrega además que este comportamiento sugiere que las personas pueden tener dificultad para distinguir su pensamiento sobre lo percibido de lo percibido mismo — dicho sea de paso, un viejo problema no enteramente resuelto en la tradición filosófica occidental.

[Science Blog]

El poliglotismo de nuestra época está en los lenguajes de programación

Por: pijamasurf - 03/28/2012

Programa o serás programado: la consigna que parece animar a los nuevos políglotas de nuestra época, aquellos que por curiosidad o interés se vuelcan a aprender los lenguajes que construyen las entrañas de Internet.

Hasta hace unos años era corriente la consigna de que aprender un idioma distinto sería de gran utilidad a quien emprendiera dichos estudios, abriéndole oportunidades que quizá de otra manera le estarían impedidas.

Y si bien ahora esta recomendación no ha perdido del todo su valor positivo y hasta certero, sí ha cambiado el objeto al que se dirige, pues el sentido tradicional de “aprender un idioma” ha pasado de ser los tradicionales de los patrones cultuales vigentes (inglés, francés, alemán, etc.) a otros que poco a poco abandonan las márgenes de la existencia para tomar una posición central: los lenguajes de programación informática.

Python, Rails, el elemental HTML y el de WordPress, son solo algunos de los lenguajes en que los políglotas de nuestra época están incursionando, acaso con la misma intención con que en otro tiempo (o aún en este mismo) una persona cualquiera estudiaba inglés o chino mandarín: para ganarle un paso al futuro y estar ahí antes que otros.

Por todo el mundo se multiplican las personas y aun ciertos grupos organizados que por el autodidactismo o el método tradicional de enseñanza alumno-maestro, intentan aprender la manera en que funcionan las entrañas del que está llamado a convertirse en casi el único medio de comunicación e interacción del porvenir: Internet. Estudiantes, ejecutivos, personas cuyo interés y curiosidad en el asunto parece ser el único rasgo que todas comparten.

También para no quedarse rezagados pues, como la historia lo muestra frecuentemente, aquellos que pierden la oportunidad quedan en franca desventaja, condenados a una especie de “edad oscura” privada de las claves que hacen funcionar el mundo que habitan: Sapiens dominabitur astris.

Sitios como Code Racer, Women Who Code, Rails for Zombies, Treehouse o Codecademy han alcanzado un notable auge con la promesa de enseñar los fundamentos de la programación a completos analfabetas digitales, menos para volverlos cracks de la programación que para darles una idea un poco más acabada de los entresijos de Internet, de las páginas que visitan a diario y que posiblemente la ignorancia de estos rudimentos hacen parecer apariciones casi lindantes a la magia o lo sobrenatural.

“Se siente como si fueran a enseñarte cómo escribir la gran novela estadounidense, pero empezamos con aprender qué es un sustantivo”, dice al respecto . Andrew Hyde, de 27 años, quien se encuentra escribiendo un libro de viajes y se dio tiempo para también tomar uno de estos cursos en línea.

Por lo demás, vale la pena recordar la elocuente sentencia predictiva de Douglas Rushkoff: "programa o serás programado". El dilema no de tiempo futuro, sino ya de nuestro presente.

[NYT]