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El GIF, ese elemento raro que de tanto en tanto aparece en Internet para satisfacción y gracia de muchos, puede contar también desde su pequeñez la historia de Internet y sus transformaciones, al pasar de ser un objeto meramente utilitario a un vehículo de expresión creativa.

 

¿Qué sería de Internet sin los GIFs? Esas animaciones instantáneas, fugaces, de comprensión y recompensa inmediatas que pueblan la red y surgen cuando menos se les espera para satisfacción de tantos.

Curiosamente, objetos tan simples son capaces de contar, en su evolución, la historia misma de Internet, y así lo demuestran los editores y artistas que participan en este documental, quienes trazan el recorrido de este tipo de objetos animados que han pasado de ser, en sus inicios, a finales de los años ochenta, meros avisos para la recién inaugurada “supercarretera de la información” (del tipo “Sitio en mantenimiento”) a plataforma que permite incluso la experimentación artística o, con aspiraciones menos ambiciosas, por lo menos la expresión de la creatividad personal sin mayor fin ni provecho más allá del solaz mismo.

En esta revalorización y resignificación del GIF tuvo mucho que ver el cambio operado a raíz de la Web 2.0 y el control que el usuario retomó de sus propios contenidos, teniendo a la mano recursos como redes sociales y blogs donde podía difundir sus creaciones, al igual que los programas que facilitan la tarea. 

Y aunque sin duda puede hablarse en términos aparentemente más serios de las transformaciones ocurridas en Internet, una perspectiva como esta retoma lo mejor de aquella tradición según la cual son los pequeños detalles, los que habitualmente se desdeñan en razón de una falsa trivialidad, los que revelan el significado de grandes fenómenos.

[Co.Design]

En un esfuerzo por escapar al alcance de las autoridades que persiguen las violaciones a la propiedad intelectual, el popular sitio The Pirate Bay ubicará sus servidores en drones situados en el espacio exterior.

La excesiva y a veces ridícula embestida contra aquellos que supuestamente violan los derechos de propiedad intelectual y otros afines, ha llevado al popular sitio de descargas The Pirate Bay a tomar una decisión un tanto radical para escapar del alcance de dichas autoridades persecutorias y censorias. Según anunció el sitio sueco, ahora sus servidores se encontrarán en drones situados en nada menos que el espacio exterior.

Según un texto publicado en su blog oficial, los drones estarán controlados por dispositivos GPS, además de otros sistemas computarizados y de radiotransmisión con los que será posible controlarlos en su desplazamiento a baja órbita donde no puedan ser inhabilitados por las autoridades que así lo quisieran. Asimismo, los llamados LOSS (Low Orbit Server Stations) podrían transferir cerca de 100 megabytes por segundo en 50 kilómetros a la redonda.

Y si bien la medida podría parecer un tanto radical y desde cierta perspectiva técnica impracticable, no parece nada descabellada para quienes creen tan fervientemente en que la información y la data buscan por naturaleza misma la libertad de flujo.

[Digital Trends]