Inicio > Natura > Fenómenos naturales
Visitas | 13310

Menéame

Share

Telepatía y percepción extrasensorial entre las plantas

Las plantas acceden a un increíble espectro de biocomunicación que incluye diversos procesos psíquicos como telepatía, inferencia informativa a distancia y empatía a nivel celular por otros seres vivos.

 la telepatía entre plantas parece haber sido comprobada

 

Guardamos una mayor conexión con lo invisible que con lo visible

Novalis

Todos hemos escuchado hablar de —o incluso hemos podido constatar— la sensibilidad de las plantas: su respuesta, favorable o desfavorable, a estímulos como la música o el color, el hecho de que al hablarles suavemente crecerán más rápido y más sanas o que si las expones a situaciones estresantes ello repercutirá negativamente en su desarrollo. Sin embargo, y a pesar de que existen estudios al respecto desde hace medio siglo, no muchas personas están familiarizadas con la percepción extrasensorial que manifiestan estos seres.

A mediados de los sesentas, específicamente en 1966, no todo era psicodelia y guerras, también estaba por ocurrir algo increíble en una oscura oficina situada en la 5ª avenida de Nueva York. Este era el espacio de trabajo de Cleve Backster, el más prestigiado examinador de detección de mentiras de todo el país. Una noche como cualquier otra algo le llevó a colocar los electrodos de su polígrafo a una planta, una Dracaena massangeana. Y lo que sucedería a continuación desataría un intrigante abanico de líneas de investigación: notó que al verter agua sobre la planta el galvanómetro registraba una reacción similar a la de una persona experimentando emociones. Backster sabía que el más intenso estímulo para generar una reacción emocional en una persona es la noción de sentirse amenazada, así que pensó en exponer la hoja conectada a los electrodos y entonces, con mayor sorpresa, constató que la planta había reaccionado bruscamente ante la sola idea de ser quemada. Tras un par de pruebas más, intentó visualizar nuevamente la flama quemando la hoja, pero ahora no hubo reacción alguna, como si la planta pudiese diferenciar entre una intención real y una fingida.

A partir de esa noche la carrera de Backster experimentaría un giro radical, ya que dedicaría la mayor parte de su tiempo a profundizar en sus investigaciones sobre biocomunicación y, eventualmente, abandonaría las labores que realizaba para agencias gubernamentales, entre ellas la CIA. Tras esta decisión participaría en decenas de experimentos, parte de ellos publicados en el International Journal of Parapsychology: “Evidence of a Primary Perception in Plant Life” (Vol. 10, No. 4, 1968, pp. 329-348), que terminarían por arrojar resultados aún más .

  • Vínculos telepáticos

En una ocasión Backster se percató de que las plantas establecían un lazo especialmente fuerte con las personas que cuidaban de ella y que este vínculo no dependía del espacio físico que les separaba. Cuando se encontraba fuera de su oficina y le ocurrían eventos excitantes, fuesen positivos o negativos, sus plantas registraban los cambios bruscos en su estado de ánimo o sus ritmos biológicos. Incluso en alguna ocasión, estando en otra ciudad, Backster tropezó en la calle, lastimándose. Al llegar a su hotel llamó a uno de sus asistentes para corroborar si a la hora de su accidente se había registrado alguna reacción en las plantas, y la respuesta fue positiva: justo a la hora en que él cayó, las plantas manifestaron un notable estrés.  

  • Empatía celular

En otro experimento que realizó, ya instalado en la fase en donde monitoreaba a sus plantas las 24 horas del día, Backster notó que al momento de haberse hecho una herida en el dedo, con un cuchillo, la planta había registrado el percance. Lo mismo sucedió cuando una araña que se encontraba en el mismo cuarto fue amenazada por una de las muchas personas que visitaban el laboratorio o, de manera más drástica, cuando frente a una planta alguien arrojó unos cangrejos vivos a un recipiente con agua hirviendo. Con el tiempo Backster detectaría un patrón: la planta reaccionaba cada vez que atestiguaba la muerte de tejido vivo, lo cual lo llevó a teorizar sobre una especie de empatía telepática, a nivel celular, que manifiestan las plantas.

Para explorar esta hipótesis encontró una manera de adherir electrodos a diversas infusiones celulares, tales como amibas, sangre, y esperma. Tras los experimentos se encontró con que estas infusiones también reaccionaban: el esperma, por ejemplo, manifestaba una reacción cuando su donante se colocaba junto al tubo que lo contenía. Esta comunicación, escribió Backster, “parece que no para en el plano celular. Puede ser que atraviese al molecular, el atómico o incluso el subatómico. Todas aquellas cosas que han sido consideradas, convencionalmente, como inanimadas, podrían tener que ser revaluadas”. Eventualmente el investigador llamaría a este fenómeno “percepción primaria”.  

 

  • Desciframiento emocional de información

Otra de las pruebas consistió en adherir los electrodos a una planta y colocar a un colega junto a ella. A continuación le preguntó su año de nacimiento al tiempo que Backster enumeraba diez fechas distintas, instruyendo a su colega que respondiera, invariablemente, con un “no” aunque una de ellas fuese la correcta.  Luego, al observar el galvanómetro, Backster supo cuando su interlocutor había mentido, pues la planta se lo había indicado, reaccionando justo en el instante en que una de las respuestas faltaba a la verdad.

Los anteriores son solo algunas de las líneas de investigación que Backster desarrolló. Por cierto, el trabajo de este estadounidense nos remite a la loable labor que el bioquímico y filósofo de Cambridge Rupert Sheldrake ha venido realizando en las últimas tres décadas, y la cual ha derivado en la teoría de los “campos morfogenéticos”, una red invisible de hebras a través de la cual se da un permanente intercambio de información entre individuos de la misma especie. Por otro lado, al leer los sucesivos “descubrimientos” o, mejor dicho, recordatorios que Backster develaba es difícil no remitirnos a las entidades metafísicas que, de acuerdo con el gran Paracelso, habitan en los distintos planos naturales, los elementales. 

Tras haber sido un profesionista exitoso, internacionalmente reconocido como examinador de mentiras, luego de volcarse al estudio de las facultades extrasensoriales en las plantas, Backster fue descalificado en innumerables ocasiones (como suele suceder con cualquier investigación que amenaza las fronteras tradicionales de la ciencia). Su carrera con las plantas y su credibilidad en general tuvieron múltiples altibajos. Hubo ocasiones en que logró demostraciones exitosas de sus teorías, en público, participando lo mismo en  programas de televisión que en prestigiados recintos académicos como la Universidad de Yale. En otras ocasiones, sin embargo, aparentemente fracasó ante la nula reacción de las plantas, lo cual fue aprovechado por sus críticos.

La mayoría de las culturas actualmente dominantes, encabezadas por occidente, parece haber descuidado, su relación con un personaje que invariablemente catalizó, a lo largo de la historia, la relación del ser humano con la “realidad”: la naturaleza. Ello a pesar de que prácticamente todas las tradiciones místicas, las religiones y los pilares en sí del desarrollo de nuestra especie, postularon la resonancia con el entorno natural como la máxima premisa evolutiva.

Y tal vez por esta razón es que actualmente sufrimos una especie de amnesia ante las grandes lecciones de la natura, aquellas que emulaban grandes personajes como Paracelso, Novalis, Goethe o los antiguos alquimistas. Y si recordamos que nuestro concepto de magia emerge a partir de una interacción armónica con las leyes naturales, catalizada a través de una intensión proyectada con precisión, resulta fácil concebir la desbordante sabiduría frente a la cual nos hemos, culturalmente, auto-marginado.

Pero más allá de cuestionar o de entregarnos efusivamente a los experimentos del buen Backster, aclarando que en lo personal me parecen estimulantes y que inclusive, tras conocerlos, me es difícil interactuar con las plantas de la misma manera en que lo hacía antes, consideró que su valor fundamental es, precisamente la de servir como un recordatorio ineludible: debemos rediseñar, o mejor dicho recordar el diseño que originalmente regía nuestra interacción con esas fuerzas. Tengamos pues presente la enseñanza de Dogen Zenji, el impecable maestro Zen del siglo XIII: “Aquellos que trabajan con plantas y con árboles, si lo hacen con sinceridad, alcanzarán la iluminación”.

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Lucio Montlune

* Si te interesó este tema te recomiendo que leas The Secret Language of Plants

ENVIAR POR MAIL
IMPRIMIR
TAMAÑO DE TEXTO

[ TAGS ]

, , , , , , , ,

[ COMENTARIOS ]

15 Comentarios

Eric Mendoza dice:

Bastante buen artículo. Espero conseguir el libro “The Secret Life of Plants”, al parecer es un tema muy interesante. Concuerdo contigo: De ahora en adelante, no creo poder ver de la misma manera a estos seres tan simples por fuera pero místicos por dentro.

Edvard dice:

Are you fucking kidding me? Diablos, creo dejaré de leer este blog, esa fue la gota que derramó el vaso.

ROBERRTO dice:

Por favor, ya conoces la salida. Y por cierto, buscate un blog en ingles asi te sentís más cómodo y contenido.

phipan dice:

Tus plantas no deben estar muy bien

andres dice:

mmm tipico comportamiento de alguien aferrado a sus creencias mas por miedo que por consciencia, tipico hombre irreflexibo que se apega a algo y y todo lo que no sea así es malo…. si lo ven en la calle huyanle, es de esos es capaz de irse a los golpes porque los demás no ven el mundo de acuerdo a sus preconceptos. Igual, a el no le consta nada de lo que dice, pero se dice a si mismo…”caray creo que todos son idiotas menos yo…”

Carlina dice:

Shu! Shu! Sáquese!

Excelente artículo una felicitación al escritor.

Hace poco compré una planta de la especie conocida comúnmente en México como “sapito”. Tiene la peculiaridad de que por las noches se repliega a sí misma al ¿dormir?

El primer día que llegó se durmió a las 6 pm y se despertó a las 6 am. Yo soy una persona nocturna y padezco de insomnio. Últimamente son las 10 pm y todavía no se duerme, luego me despierto a las 4 am y cuando volteo ya también se despierta. Sin embargo, la procuro mucho y al parecer está contenta puesto que ya tiene dos retoños

desde hoy dice:

Las plantas son hermosas y si estas dispuesto a escucharlas ellas se manifiestan de manera asombrosa, sus movimientos son imperceptibles en la mayoría de los casos pero si logras conectarte con ellas te invitan delicadamente a interpretar una hermosa danza solo es cuestión de acoplar tu nivel vibratorio al de ellas y entonces es posible verlo, es una experiencia que requiere de humildad y romper esquemas mentales para que esto se vuelva realidad. La vida en un juego asombroso solo es cuestion de abrirnos a ella.

Paulina dice:

amo las plantas!!!! es real, ellas se conectan totalmente con quienes las cuidan.. y se mueven.. vaya que lo hacen!!! alguna vez que sali de viaje al volver mis plantas estaban algo caidas por la falta de agua, las regue y me quede mirandolas, poco a poco en un lapso de 10 minutos se pusieron firmes nuevamente.. mientras se alzaban notaba como pequeños espasmos en las hojas iban dandose a manera de danza… realmente hermosas!!!

Alberto dice:

Hay ciertas personas que, con sus vibraciones negativas en diario contacto con las platas, las hacen hasta que se marchiten. Lo digo por que lo he visto, no creo que sea ninguna otra cosa en este caso…

lanm dice:

Saludos,
Creo que este tema es uno de los más importantes que debe comprender la humanidad en esta época de alineación galáctica..
Grandes respuestas a enigmas y soluciones a problemas de la humanidad, se encuentran en las analogías entre ambas d enuestras formas de habitar el espacio=tiempo.
Paz

negre dice:

dudar siquiera de la sensibilidad de las plantas demuestra lo ignorantes y engreìdos que somos. cualquiera que les haya dedicado tiempo y amor reconoce esta percepciòn y telepatìa de la que habla el artículo. son seres vivos, hay que tratarlos como tal.

Orion dice:

Jaja es probables que lo que detecten las plantas, y se perciban por una máquina como cambios sean sólo la respuesta natural de cualquier ser vivo y no hay mucho de qe alarmarse, sin embargo creer que las plantas crean vínculos, ya es otro cuento aparte.. me parece que es muy poco sustancial el artículo

Pon dice:

Genialisimo, gracias por este blog es genial e interesante, yo una vez vi en la TV que ponian un detector sobre una planta, imaginaban que la mataban pero no pasaba nada, sin embargo cuando la iban a matar de verdad, el detector salto un segundo antes de que le sacaran la primera oja
PD: pasen por mi web lapaginadelpon.jimdo.com

Escribir un comentario

*

 
Newsletter