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  • Publicación: 31/01/2012 11:43 am
  • Autor: pijamasurf

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¿Por qué creer que los autistas tienen superpoderes? A propósito de la serie Touch

El reciente estreno de la serie Touch nos hace preguntarnos por qué esta obsesión por imputarle algún tipo de compensación sobrehumana a personas que padecen una condición médica como el autismo.

Estos días la cadena FOX estrenó una serie de nombre Touch que cuenta, de entrada, con dos atractivos: el primero, que el responsable de su creación es Tim Kring, cuyo último producto atractivo y más o menos exitoso fue Heroes; por otro lado, esta nueva serie cuenta en su papel protagónico con la actuación de Kiefer Sutherland, quien hace unos años ganó reconocimiento por su actuación en 24.

Touch trata, grosso modo, de un periodista que tras perder a su esposa en los atentados del 11 de septiembre, tiene que hacerse cargo de tiempo completo de su hijo autista. El niño, sin embargo, no es un autista común, sino que detrás de su condición esconde el talento sobrehumano de predecir el futuro y ver con increíble claridad las conexiones secretas entre las personas. El niño define de esta manera su habilidad:

El ratio es siempre el mismo 1 a 1.618 una y otra y otra vez. Los patrones están escondidos a plena luz. Solo hay que saber dónde mirar. Cosas que la mayoría de las personas ven como caos en realidad siguen sutiles leyes de comportamiento. Galaxias, plantas, conchas marinas. Los patrones nunca mienten pero solo algunos de nosotros podemos ver cómo encajan las piezas. En este pequeño planeta vivimos 7,080,360,000 personas. Esta es la historia de algunas de esas personas.

Hay un antiguo mito chino sobre el Hilo Rojo del Destino. Dice que los dioses han atado un hilo rojo alrededor de uno de nuestros tobillos y lo han unido a las personas cuyas vidas estamos destinadas a tocar. Este hilo puede estirarse o enmarañarse, pero nunca se romperá. Todo está predeterminado por las probabilidades matemáticas, y es mi tarea hacer el seguimiento de esos números, para hacer las conexiones para aquellos que necesitan encontrarse, aquellos cuyas vidas necesitan tocarse.

Nací hace 4,161 días, el 26 de octubre de 2000. Llevo vivo 11 años, 4 meses, 21 días y 14 horas. Y en todo ese tiempo nunca he dicho ni una sola palabra.

Ahora bien, es cierto que esta es una ficción televisiva, un intento por dar otro sentido a una realidad existente y para muchas personas dolorosa. Y es justamente esto lo que la convierte en un asunto digno de atención, pues muchas veces en las metáforas de una sociedad, en sus esfuerzos por imputar un significado trascendente a un hecho que, intuye, en sí mismo no lo tiene, pueden encontrarse los miedos de dicha sociedad, sus dudas, sus temores, aquello ante lo cual prefiere poner una mampara o una pared que evite la vista de lo que realmente sucede.

Charlie Jane Anders se pregunta entonces, relacionando esto con la serie Touch, ¿por qué se alimenta la idea de que los autistas tienen superpoderes? Desde cierta perspectiva esta creencia es francamente superficial e incluso peligrosa. De entrada puede generar la creencia de que todo autista es un savant, una de esas personas de talentos tanto más increíbles cuanto inusual es su condición. Por otro lado, hay quienes como Steve Silberman, columnista en Wired que está por publicar un libro sobre el autismo, opinan que una serie como esta podría renovar la creencia en el “buen salvaje” de la filosofía ilustrada que se encuentra a medio camino de la moralidad y la epistemología, motivo de compasión pero también de conocimiento.

Además, Silberman añade una lectura cercana a la antropología de los mitos y asegura que el autista podría tomar también el lugar del personaje que redime al héroe de la historia, que cataliza su acción, que es imprescindible en su discreta participación para que el protagonista cumpla con sus designios últimos. El autista sería en este sentido un medio de acción pero también de conocimiento personal, una especie de vehículo socrático para entender la razón de ser de otra persona.

En la misma tónica podemos citar otra de las opiniones solicitadas por Anders en la que se señala la tendencia más o menos común a no aceptar la diferencia en otras personas, a creer que una de las llamadas discapacidades tiene que venir acompañada, forzosamente, de una compensación, como si la vida o el universo se rigieran por un sentido de balance o de justicia equitativa que da algo a quien quita otra cosa (y de esto igualmente podrían encontrarse raíces remota, por ejemplo, en la mitología griega, donde los dioses otorgaban algún don pero quitaban algo a cambio).

Pero, como decíamos, todas estas metáforas quizá estén ahí solo para enmascarar una realidad mucho más cruda, mucho más pobre, mucho más real. Por ejemplo, que una enfermedad es solo eso: dolor, sufrimiento, sin ninguna circunstancia positiva en torno suyo (al menos no en ese momento). Esconder, quizá, que a un niño autista no le importa nada de toda la atención que pone el mundo en su bienestar. 

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8 Comentarios

ROQUE dice:

escucha la radio pudahuel en chile ha eso de la 12 a 1 de la tarde hora local y hay podras escuchar muchas historias sobre estas personas, fantasmas, visitantes de dormitorio, etc, lento el programa pero los relatos son buenos

navi dice:

gracias por la info, buena serie mala crítica.

http://www.youtube.com/watch?v=O8aesZrVpPM

mariacristina dice:

“Touch trata, grosso modo, de un niño periodista que tras perder a su esposa en los atentados del 11 de septiembre…”.
¿”niño periodista”?, ¿de cuantos años, 30?. Cuidado con la traducción, lean con más cuidado.

ANGELIK dice:

Excelente serie, critica muy personal. Quienes somos nosotros, simples seres humanos. Quienes son los autistas?, porque nacen algunos niños así? y podría estar horas y horas preguntándome cosas sobre este tema. Mi opinión muy personal, ya que los científicos, nunca han podido descifrar este síntoma, yo no le voy a llamar enfermedad, es que estos niños que les llama autistas, como tambien existen otros niños que les llaman Indigos, nacieron adelantados en el tiempo, no son de este siglo o el siguiente, asi de simple,nosotros no los entendemos y ellos tampoco. Su mente es tan avanzada y su cerebro esta tan lleno de información, que no tiene tiempo para socializar y comunicarse en forma normal, porque el tiene una finalidad que cumplir, razón por la cual nacieron en este mundo. No podemos catalogar de enfermos mentales o similares a personas que son diferentes a nosotros, por el solo hecho que no los comprendemos. La incapacidad es nuestra no de esos niños. Un saludo. ANGELIK.

Wanaxa dice:

Tienes que tener cuidado con la palabra enfermedad, el autismo no es una enfermedad es una condición, las personas con autismo no están enfermas, nacieron así, son parte de la variabilidad humana y es el entorno lo que determina su condición y desarrollo.
y así como tu critica va dirigida a la matriz de opinión de “la tendencia más o menos común a no aceptar la diferencia en otras personas, a creer que una de las llamadas discapacidades tiene que venir acompañada, forzosamente, de una compensación”. Introduces sin querer el prejuicio que es una condición “triste”, yo no digo que sea mala ni buena y siempre es duro para las familias adaptarse a entender y poder satisfacer las necesidades del autista, pero he trabajo con niños especiales de todo tipo, incluidos autistas, y aunque muchos eran malhumorados también conocí a los niños mas felices que he visto. El autismo no da la felicidad ni la tristeza, es solo una condición, muy variada y poco entendida todavía. Un saludo

karolina dice:

hola,primero,partes con una hipótesis,luego escribes sobre una nueva serie,dónde es un niño autista el encargado de predecir ciertos hechos, que aludes podría realizarlo cualquiera de los más de 7 millones de personas en este mundo. Nombras fuentes inconclusas, pues yo que soy tu lector no tengo porque saberlo, me estoy informando con tu escrito,por lo tanto y además, no sé de qué trata lo expuesto.¿crítica a nueva serie? o apuntar a resolver tu hipótesis, qué al parecer ya lo es de “Charlie Jane Anders”, disculpa mi ignorancia, no sé quién es.Y quizás él si resuelve su planteamiento, uniéndolo con lo actual, lo social, la condición humana.tú último párrafo habla de “metáforas” cuando con anterioridad has escrito hechos. Para tu saber periódistico, inquietud,persona, te cuento que el autismo no es una enfermedad sino un “síndrome” y que existen, efectivamente autistas “genios” se les llaman “asperger” y son realmente, increíbles. algunos autistas y espectros autistas también desarrollan habilidades que nos asombran.vuelvo a tu último párrafo, que creo es lo único que salió de ti en esta nota, el resto lo “googleaste”,quizás, es eso de: una realidad más cruda,pobre, REAL… una enfermedad sólo nos trae dolor…sufrimiento, ¿por el momento?¿volviste a la serie?¿Ahí está tu conexión? Así finalizas tu pregunta.
no me voy a referir a tus últimas apreciaciones,que si te escuchará leyerá una mamá con su hijo con cáncer,uf!sé socioantropológicamente que un viejo es una viejo y lo escondemos con “tercera edad” o “anciano”, pero,porfavor! sensibilidad periódística, tema aparte.
Mira,soy profesora de educación especial, he trabajado con niños y personas autistas, además de que mi sobrino le pusieron el rótulo en su frente de “espectro autista”, en fin,mi asunto es que por interés personal acudo a estos “temas”. Pero, me da, ya no sé que me da, pero tu desinformación, mala redacción,inconexas ideas me da a pensar la cruda realidad de un pobre ¿periodista? que cree que sus palabras a nadie le importan.

Samael dice:

Bravo! me encanto tu comentario

Juan Betancourt dice:

Es agradable la funcion de algunas personas de relacionar los flujos de vida con las matematicas , veo que su natural fin es que la gente analize con detenimiento su entorno y tome decisiones sobre una razon no tan subjetiva.

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