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La memoria inventa imágenes para llenar los vacíos lógicos

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/18/2012

Psicólogos de Yale descubren que la memoria es capaz de distorsionar instantáneamente la realidad para inventar las causas de una consecuencia; ¿es la lógica una función mental de la que es imposible desprendernos para entender el mundo?

Hace no mucho una nota de Pijama Surf reseño el hallazgo de científicos italianos en torno a una propiedad hasta entonces desconocida de la memoria: la posibilidad de que esta se comportara no como un flujo continuo sino como paquetes de información almacenados y utilizados bajo esta otra forma.

En este sentido, psicólogos de la Universidad de Yale realizaron un experimento en el que probaron que la memoria se distorsiona durante unos pocos segundos para formar un “paquete” de episodios coherentes. La mente, dicen Brent Strickland and Frank Keilhave, utiliza “rutinas sofisticadas […] para empacar eficientemente eventos previos conforme estos se envían a la memoria”.

Para descubrir esto, los investigadores mostraron a 58 estudiantes universitarios tres tipos de videograbaciones silentes, cada una con una duración de 30 segundos, en las que se veía a una persona manipulando de distintas maneras una pelota. En el primer grupo, las cintas terminaban con las consecuencias de la acción implícita en el video (por ejemplo, un balón de futbol volando en los aires). En otro tipo, la secuencia final había sido cambiada por una toma totalmente irrelevante (un juez de línea corriendo por la banda de un campo). En el tercer grupo de cintas las imágenes estaban manipuladas y su orden lógico alterado. Finalmente, y no menos importante, en todos los videos el momento crucial de la acción —digamos, ahí donde se viera que una persona golpeara efectivamente la pelota— a veces se mostraba y a veces no.

Luego de ver los videos, los participantes continuaron con una serie de imágenes fijas, de las cuales debían decir si pertenecían o no a la secuencia que recién habían observado. Sorprendentemente, todas aquellas personas que vieron videos del primer tipo, en que solo se mostraba la consecuencia de una acción, tendían a asegurar que habían visto también en la cinta el “momento causal del contacto”, incluso si este había sido retirado de la secuencia.

Esta invención instantánea y distorsionadora de la memoria no se presentó con los otros tipos de cintas, por lo que parece ser que está enfocada a llenar los vacíos lógicos que anteceden a una conclusión presente. El experimento, por otra parte, se repitió con nuevos voluntarios y en otros contextos.

Ahora bien, los resultados de la prueba pueden ser un tanto inquietantes por varios motivos. Uno muy puntual lo señalan los responsables de la investigación, quienes hablan de las implicaciones que este descubrimiento podría tener en el ámbito de la criminología y la investigación policiaca: si la memoria puede inventar hechos en aras de la corrección lógica, ¿cómo saber que el testimonio de una persona está apegado a los hechos reales, objetivos? ¿Cómo saber si un testigo realmente vio a una persona accionando el gatillo de un arma o si solo se trata de una imagen creada por su mente para corresponder a la consecuencia observada?

Por otro lado, el hallazgo nos motiva a preguntarnos qué tan profundas son estas formas lógicas con que nuestra mente entiende la realidad, si de verdad es posible romper con ello y si esto no significaría atentar contra nuestra propia naturaleza. O si, por el contrario, hacerlo resultaría en el descubrimiento del vacío que probablemente se esconde detrás de todos esos mecanismos que la mente humana ha configurado durante siglos y siglos de desarrollo para protegerse del mundo esencialmente hostil que la rodea.

[BPS Research Digest]

24 millones de generaciones para que un ratón se convierta en elefante

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/18/2012

Investigadores australianos exploran la historia evolutiva de los mamíferos, mostrando que el tiempo de la naturaleza no es, ni remotamente, adecuado para lo que el ser humano es capaz de registrar.

A veces hay quienes dudan de la evolución arguyendo que en los últimos años no se ha descubierto ningún cambio significativo en alguna de las muchas especies que pueblan el planeta (el ser humano incluido): ni hemos perdido el dedo meñique del pie ni, por decir algo, ha variado el largo del cuello de las jirafas ni ningún indicio, dicen, de que las fuerzas naturales expresadas en la evolución estén actuando como dijo Darwin que actuaron desde el inicio de la vida en este mundo.

Y sin embargo sucede. Solo que los ritmos de la naturaleza no son, ni remotamente, los que el ser humano está en posibilidades de registrar.

En un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, investigadores de la Universidad Monash sugieren que los cambios en la talla de una especie toman cientos de miles de generaciones para alcanzar su extremo: dicho con precisión, se necesitan 100,000 generaciones para que una especie de gran tamaño se reduzca o desarrolle alguna anomalía afín como el enanismo.

En el caso específico de la transformación del ratón en elefante, los científicos echaron un vistazo a la historia evolutiva de los mamíferos —paquidermos, primates, cetáceos, roedores, etc.— que abarca algo así como 70 millones de años, rastreando los cambios de tallas de generación en generación para hacer los resultados comparables entre sí. Y, como dato interesante, encontraron que el crecimiento entre los animales que habitaron en el agua fue mucho más rápido.

“Es más fácil ser grande en el agua”, dice Erich Fitzgerald, uno de los investigadores. “[En el agua] necesitas menos alimento y puedes reproducirte más rápido, lo que es una ventaja”, explicó por su parte Alistair Evans, colega de Fitzgerald.

[io9]