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El nuevo album de Terry Riley, Alep, representa una hipnótica epifanía guiada por uno de los grandes maestros; en pocas palabras, un verdadero regalo para comenzar el 2012.

 portada del nuevo disco de terry riley, aleph, el album se estrenó en 2012

Durante los últimos cincuenta años ha surgido un sinnúmero de lucidas propuestas musicales que se desplazan ávidamente entre decenas, quizá cientos, de géneros y subgéneros. Pero si tuvieramos que agrupar a unos cuantos, tomando en cuenta el virtuosismo como criterio de selección, indudablemente el maestro Terry Riley sería incluido. Con 76 años y casi medio siglo de producción musical, Riley estrena un nuevo album: Aleph. 

Como suele suceder con las obras de Riley, Aleph nos convida una porción de mantra electrónico, nos acerca al pulso primigenio de la repetición de escalas, envolviéndonos en la rítmica trayectoria de un movimiento progesivamente pendular. Segmentado en dos partes que juntas acumulan casi un par de horas, exponerte a este disco garantiza una sesión introspectiva que termina dialogando con el entorno, incluso podríamos afirmar que facilita, en cierta medida, el movimiento del punto de encaje (la redefinición del axis que sostiene tu túnel de realidad). 

Y para dimensionar el nivel que tiene Riley, y su posición dentro de la música contemporánea, basta con enlistar algunos músicos que han sido significativamente influenciados por el trabajo de este maverick californiano:  John Adams, Roberto Carnevale, Brian Eno, Robert Fripp, Philip Glass, Frederic Rzewski, Mixmaster Morris, Tangerine Dream, en lo que se refiere a la construcción del género ambient, además de haber sido una figura decisiva en la transición electrónica que experimentaron algunos jazzistas como  Miles Davis y Herbie Hancock. Mientras que entre los músicos más afines a su talento, con quienes ha colaborado en innumerables ocasiones, tendríamos que incluir a otros músicos geniales como Steve Reich y Pauline Oliveros. En contraparte, Riley manifestó, en su momento, una notable influencia en su trabajo de dos de los más grandes del siglo pasado: Karlheinz Stockhausen y La monte Young. Sobra decir que Riley es miembro indiscutible de la más refinada aristocracia sonora. 

 

Terry Riley / Aleph - Part 1 (2012) (10 min sample) by maybeness

Un simpático video parodia la frivolidad que caracteriza a las personas que se acercan al new age y a la espiritualidad como una moda más sin estar dispuestos a sacrificarse para obtener conocimientos: cayendo en las fáciles mieles (redes) de la creencia

Un video que circula por las redes sociales se mofa de la banalidad con la que, en la mayoría de las ocasiones, se adopta el new age  (como una espiritualidad de bolsillo). La búsqueda del sentido, de la profundidad de la existencia muchas veces, sin darse cuenta, encalla en aquello que más crítica: una frivolidad de la magia, un consumismo del bienestar: el mismo engaño sólo que supuestamente fuera del mainstream.

El video, que por ahora no tiene traducción al español, ha sido realizado por el colectivo Elevate (sus otros videos no parecen ser tan simpáticos). Muestra a una joven hippie (que a la vez no deja de ser fresa o pija; el hippie es el más fácil hipster) manifestando un endeble pensamiento mágico: mandando amor a distancia, diciendo recibir información del cosmos, canalizando a St Germain y su rayo violeta, preocupada por el porcentaje orgánico de su comida (y dónde dejó su espirulina) o por los efectos de los chemtrails en su humor de domingo, con gurú famoso y chamán personal (ahora con un nombre cósmico indígena más ad hoc a su personalidad transtemporal), basándose en la astrología para relacionarse con las personas que conoce, confesanado con todo el cool haber visto su primer OVNI en Burning Man y fan siempre de la física cuántica (ese fad)... Paganismo pop, chamanismo de fin de semana, sincretismo de froot loops con mescalina.

Ahora bien, por más que critiquemos el new age y la fácil espiritualidad, hay que reconocernos en el video, muchos de nosotros hemos buscado este tipo de filosofía (panacea express) y conocimientos como una moda, como un mecanismo de defensa ante la falta de aceptación o un tanto por la pereza y el miedo a afrontarnos con nuestra propia mente y cuerpo -a desarmarnos-- para entonces tal vez sí buscar el espíritu en la sombra. Creer es crear, dicen, ¿pero qué creamos cuando creemos algo que no sabemos, que solamente nos han dicho que es, que no hemos explorado por nosotros mismos sin creer, de entrada, que funciona?  Todos tenemos (o tuvimos) algo de hipsters, aunque hayamos ya interiorizado el rechazo a las modas y seamos capaces de leer los movimientos culturas que se asoman a la superficie desde un contexto histórico. Por esto posteamos el video, para reírnos de nosotros mismos y seguir pasando el espejo.