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Una mejor higiene para combatir los prejuicios xenófobos

Por: Jimena O. - 12/06/2011

Psicólogos evolucionistas proponen que el miedo a contraer una enfermedad es la causa remota de la aversión a los extraños, por lo que mejores políticas de salud pública podrían contrarrestar los prejuicios xenófobos.

Existe una rama de la psicología que se enfoca a los procesos evolutivos que derivaron en determinados comportamientos que, originados hace cientos o miles de años, persisten a veces hasta la actualidad bajo una forma que a primera vista parecería no relacionada con su causa primera.

Recientemente un equipo de psicólogos evolucionistas de las universidades de Toronto, Harvard, Yale y del MIT propone que la higiene y la posibilidad de contagiarse de una enfermedad son los motivos que podría explicar el nacimiento de la aversión hacia los extraños. En efecto: en los albores de la civilización humana pudo ser que las tribus más hospitalarias, las que recibían sin problema a otros semejantes, eran también las que contraían repentinamente una enfermedad y morían, caso contrario al de los grupos que preferían reservarse el derecho de admisión, en donde pudo incubarse este rechazo a la diferencia como un sistema de protección de la salud colectiva.

Julie Y. Huang, Alexandra Sedlovskaya, John A. Bargh y Joshua M. Ackerman llevaron a cabo varios experimentos en el que introdujeron las variables de la higiene y la salud. En uno, por ejemplo, tomaron a 135 voluntarios a los que dividieron en dos grupos, uno vacunado previamente contra la influenza y el otro no. Después los volvieron a dividir, ahora al azar, luego de que a la mitad de ellos les habían dado a leer un texto sobre los riesgos que representa la influenza. En este escenario las personas que habían leído dicho texto se sintieron notablemente inclinadas en contra de quienes no habían sido vacunados.

Por otros dos experimentos similares los investigadores concluyeron que la mejor manera de combatir esos antiguos prejuicios hacia los extraños es haciendo de la salud pública una prioridad, enfatizando en la aplicación de vacunas y el lavado de manos. Y si bien esto suena demasiado simple para contrarrestar ciertas tendencias xenófobas que han crecido en los últimos años, quizá merecería tomarse en consideración por parte de quienes diseñan las políticas públicas de una ciudad o un país. Si no funciona, al menos sus habitantes habrán mejorado su calidad de vida por medio de una mejor salud. 

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