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El amor crustáceo puede ser un evento digno de una refinada apreciación estética, para diletantes de la cópula subacuática

El sexo de los cangrejos a primera vista no parecería un episodio del más alto interés pero si se le añade a su amour una banda sonora digna de un drama hollywoodense y se escudriña minuciosamente sus movimientos copulatorios, destellos azules de sus armaduras en el fondo lacustre y el hipnótico bamboleo que inserta su semila, entonces cobra una dimensión de mayor notoriedad, que podríamos situar más en la poesía y en el arte que en el porno.

Estos cangrejos amoureaux pertenecen a la especie Portunus pelagicus y pasan casi toda su vida enterrados en la arena, pese a que son expertos nadadores. La escena capturada en el lago de Hamana, en Japón, culmina con una pincelada de sublime fantasmagoría crustácea, cuando, suponemos que después del climax, los cangrejos lentamente regresan al vientre de la Tierra, enterrándose satisfechos y desapareciendo del lecho  acuático.

¿Qué razones puede tener alguien para deshacerse virtualmente de una persona en Facebook? “Intentó venderme algo”, “Comentarios políticos” y “Actualizaba su perfil muy seguido” son algunas de ellas.

Hay quienes manejan sus redes sociales con rigurosos escrúpulos morales. Esto es especialmente notable en Facebook, sin duda la más conservadora de todas, una especie de Manual de Carreño digital que fomenta y perpetúa rancias prácticas sociales propias de las “buenas maneras”.

De ahí, por ejemplo, que algunos manejen celosamente a sus “amigos” de Facebook, que para aceptarlos pasen antes por un examen más o menos severo o que desestimarlos suponga un dilema de resolución casi imposible.

Con todo, la decisión se da. ¿Por qué la gente acepta a otros como “amigos” en Facebook? ¿Por qué los elimina? En este infográfico, que resume datos obtenidos por la casa encuestadora NM Incite, se resume el comportamiento promedio de los usuarios de Facebook al momento de incluir o excluir a alguien de su lista de contactos.

 

Si bien en las razones por las cuales alguien acepta a otro como su amigo no hay muchas sorpresas (la mayoría porque ya se conocen en la “vida real”), en cambio el panorama contrario es un poco más interesante. Dos motivos para borrar a alguien del Facebook se llevan la palma: “Comentarios ofensivos” y “No lo conozco bien”. Muy de cerca a este segundo lugar, “Intentó venderme algo”. Y después las razones no son menos significativas: “Comentarios depresivos”, “Falta de interacción”, “Comentarios políticos” y una de las más curiosas (¿neuróticas?): “Actualizaba su perfil muy seguido”.

Tal vez la muestra de este estudio no sea suficientemente representativa del universo Facebook (se tomaron en cuenta a 1,800 usuarios de redes sociales), o quizá sí teniendo en cuenta el intenso proceso de homogeneización cultural que se vive actualmente; en cualquier caso, resulta notable cómo cuando la comodidad de un usuario se ve confrontada, este prefiere quitar esa incomodidad de su vista, eliminarla con solo presionar un botón virtual, sacarla de su camino como quien patea una lata vacía.

[Huffington Post]