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El amor crustáceo puede ser un evento digno de una refinada apreciación estética, para diletantes de la cópula subacuática

El sexo de los cangrejos a primera vista no parecería un episodio del más alto interés pero si se le añade a su amour una banda sonora digna de un drama hollywoodense y se escudriña minuciosamente sus movimientos copulatorios, destellos azules de sus armaduras en el fondo lacustre y el hipnótico bamboleo que inserta su semila, entonces cobra una dimensión de mayor notoriedad, que podríamos situar más en la poesía y en el arte que en el porno.

Estos cangrejos amoureaux pertenecen a la especie Portunus pelagicus y pasan casi toda su vida enterrados en la arena, pese a que son expertos nadadores. La escena capturada en el lago de Hamana, en Japón, culmina con una pincelada de sublime fantasmagoría crustácea, cuando, suponemos que después del climax, los cangrejos lentamente regresan al vientre de la Tierra, enterrándose satisfechos y desapareciendo del lecho  acuático.

Comienza la cacería de lobos con la anuencia del Congreso estadounidense

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/20/2011

Luego de retirar al lobo de la lista de especies en peligro de extinción, el Congreso estadounidense aprobó tácitamente la reducción drástica de la población de dicho cánido; ¿el riesgo de la población humana es razón suficiente para matar a estos animales?

Hace unas semanas el Congreso estadounidense retiró al lobo de la lista de especies en peligro de extinción, particularmente en los estados de Montana y Idaho, con lo cual se retiró también la protección que el gobierno federal brinda a dichas especies.

La resolución abrió la puerta para la cacería prácticamente indiscriminada del cánido, que comenzó a finales del otoño pasado y terminará hasta bien entrada la primavera. El Departamento de Pesca y Juego de Idaho estima que en total se acabará con la vida de aproximadamente 750 lobos tan solo en su estado, al menos legalmente, con lo cual se espera que la población se vea reducida hasta menos de 150 especímenes (en caso contrario, las autoridades estatales dispondrán francotiradores aéreos para matar los que hagan falta). En Montana, por otra parte, se espera que los lobos ultimados sean más de 200 (de los casi 550 que habitan en sus fronteras).

David Allen, president de la Rocky Mountain Elk Foundation, particularmente poderosa en la zona, asegura que la labor de los cazadores no basta para diezmar el número de lobos y llama a imitar las medidas tomadas por el estado de Idaho y “prepararse para métodos más agresivos de control de lobos, quizá al principio del verano de 2012”.

Esta situación se repite en otros estados aledaños como Wyoming, donde su gobernador acordó rescatar entre 100 y 150 lobos en el Parque Nacional Yellowstone, apenas un 20% de la población total; el resto será tratado como plaga nociva y, como tal, exterminado.

Por esto hay quienes piensan que lo que se libra contra los lobos no es una cacería simple, sino una guerra abierta e injusta en la que, se dice, podrían utilizarse incluso los aviones no tripulados que la CIA y la Fuerza Aérea han empleado en conflictos armados notablemente distintos.

Sin negar que la población de lobos y la humana pueden entrar en conflicto y en riesgo mutuo —algo que ha sucedido desde tiempos inmemoriales— cabría preguntarse cuál de las dos está obligada a guardar la compostura y no convertirse en esa bestia brutal y salvaje, ávida de saciar su sed de crueldad y alegría ante el sufrimiento ajeno, que aparece retratada en diversos relatos al respecto.

[LA Times]