Los túneles o nidos interdimensionales que conectan la muerte con la vida –y viceversa– como una especie de útero cósmico son permanencia reminiscente en la obra de Angelo Musco. Este artista italoamericano se vio marcado por un oneroso proceso de nacimiento; al cruzar el umbral Angelo pesó 6.7 kilos causando que él y su madre estuvieran al borde de la muerte. Este evento fundacional en el que la primera luz se vio envuelta todavía en telerañas ultraterrenas, es una constante fuente creativa en su obra.
Según el Libro Tibetano de los Muertos cuando una persona muere se enfrenta con una serie de alucinaciones fantasmagóricas en su proceso de reencarnar –al menos de que logre seguir la Luz Pura del Vacío del Bardo–; el momento de regresar al canal de la vida en este mundo suele suceder cuando un alma se identifica con una pareja teniendo sexo en la oscuridad: sus padres.
Los vórtices revolventes del karma, cuevas y nidos de desnudas familias energéticas, son representadas en la obra de Musco: una mucosa cósmica de almas.
Así nadando hacia la siguiente dimensión con el cuerpo-proyectil-de-la-mente, escuelas de peces en el mar de la (ir)realidad. Los cuerpos desnudos en el limbo, surcando hacia una luz que podría ser la más grande ilusión.












EXPANSIÓN PORNO!!! me salí de lo estético jajaja, pero eso fue lo primero que se me vino a la mente
He tenido algunas experiencias con San Pedro, el cactus alucinogeno y siempre vi esto mismo en las nubes, en la tierra y en el mar. nunca pensé que pudiera verlo hecho en una plataforma artística, es bellísimo.
Por tus muertos, querido, tómate la medicación………….
Me recuerda algunas ilustraciones del Infierno de Dante, hechas por Gustave Doré… realmente transporta a un plano diferente cuya existencia es más que tangible