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Top 10: Nuevas supermodelos rusas

Por: pijamasurf - 10/18/2011

La nueva generación de modelos rusas, princesas eslavas de hipnótica belleza destinadas a substituir a la sobresaliente generación de top models de Natasha Poly y Natalia Vodianova; este post es presentado por Smirnoff México.

Con la apertura del bloque soviético, Occidente se ha visto inundado de jóvenes modelos de origen ruso y de los países que formaban la antigua URSS. La belleza eslava es paradadigmáticamente atractiva para nuestra cultura y la enorme población de Rusia, aúnada a la inquietud por explorar nuevos horizontes de las modelos, ha hecho que las revistas y las pasarelas del mundo estén copadas por mujeres rusas. Junto con Brasil, Rusia se ha convertido en el nuevo referente del mundo de la moda, sus modelos las más deseadas.

La fabulosa generación de modelos como Natasha Poly, Natalia Vodianova, Sasha Pivovarova, Irina Sheyk y, por supuesto, la modelo Ruslana Korshunova (en la imagen arriba), quien murió trágicamente (una conexión mística une a los bloggers de Pijama Surf con Ruslana), tiene ya, pese a estar en su apogeo, un incipiente recambio listo —la industria del fashion es en este sentido una fuerza cruel e inexorable. La nueva camada de modelos rusas se destaca por combinar la belleza tradicional de los rostros afilados de Cáucaso con un exotismo resultado del crisol creciente de la Federación Rusa. Princesas rusas para sueños extáticos de vodka:

 

Anna Selezneva

Con tan solo 21 años, Anna Selezneva se ha consolidado como una de las modelos más importantes del mundo, apareciendo en la portada de Vogue seis veces y protagonizando campañas para Armani, Calvin Klein, Yves Saint Laurent, Versace, entre otros. El sitio Models.com la ubica en el sitio 12 de las top models del mundo.

Como muchas modelos que cumplen un bizarro cuento de hadas, Anna fue descubierta en un McDonalds en Moscú (a muchas futuras modelos se les encuentra en tiendas, centros comerciales y lugares de comida rápida).

Tanya Dziahileva

Esta modelo nacida en Bielorrusia pero con pasaporte ruso empezó a modelar a los 14 años (actualmente tiene 20) y se le considerada una de las nuevas it girls del la industria del fashion, especialmente por su rostro camaleónico capaz de proyectar una belleza clásica así como una imagen andrógina y élfica; una versatilidad siempre buscada por los diseñadores y los fotógrafos.

 

Irina Kulikova

A sus 19 años Irina Kulikova tiene ya una larga carrera modelando para Prada, Nina Ricci, Louis Vuitton, Dior, etc., y fue una de las 7 modelos escogidas para la última colección de Alexander McQueen. Fue descubierta en el 2006, cuando cenaba en un restaurante de Moscú en el que coincidió con la actriz Liv Tyler y un agente de modelos de la agencia IMG.  Irina es amiga íntima de la modelo Anabela Belikova, quien también aparece en esta lista.

Daria Strokous

Modelo, actriz y fotógrafa, Daria Strokous , de 20 años, es hija de un prominente empresario moscovita y creció en África. Ha aparecido en  la portada de Vogue Italia y Vogue Rusia; New Yok Magazine la nombró una de las cara más prometedoras. Tuvo un pequeño papel en la película Contagion.

 Anastasia Kuznetsova

Con tan solo 19 años esta modelo rusa ya es uno de los "ángeles" de la popular marca de lencería Victoria's Secret y ha modelado para diseñadores como Valentino, Louis Vuitton y Givenchi. Ha sido portada de revistas como Vogue, Harper's Bazaar  y V. Sin duda tiene un brillante futuro.

* Contenido presentado por Smirnoff

 

Pliegue cerebral permite distinguir entre realidad e imaginación

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/18/2011

Especialistas de la neurociencia descubren el pliegue cerebral con el que distinguimos entre realidad e imaginación, el lugar donde posiblemente reside la locura pero quizá también la fabulación artística.

Quizá muchos hayan experimentado la sensación que a veces sobreviene con ciertas películas, libros, sueños e incluso en el fantaseo diurno (el daydream del inglés), en los que por un instante es imposible discernir entre realidad y ficción o, mejor dicho, en los que por un instante la ficción suplanta totalmente todo eso que llamamos nuestra realidad inmediata. Sin embargo, sabemos también que ese instante, aunque parece extrañamente dilatado en el tiempo, finaliza pronto, se diluye y vuelve a dar paso, pesarosamente, a nuestra conocida realidad cotidiana. ¿Qué impide, como algunos escritores o cineastas han propuesto, que nos quedemos perpetuamente en ese otro mundo totalmente imaginado?

Según un descubrimiento reciente en el que participaron neurocientíficos de Cambridge y de la Universidad de Melbourne, la capacidad cerebral y más específicamente de la memoria de saber separar y distinguir entre lo real y lo ficticio podría residir en un pequeño pliegue en la parte frontal del cerebro, pliegue que algunas personas poseen y otras no (lo cual podría ayudar a entender trastornos como la esquizofrenia, en que los límites entre el delirio y la realidad se han borrado del todo).

Los especialistas exploraban la parte frontal del cerebro, de la que ya se sabe que tiene una gran responsabilidad en registrar los hechos reales, cuando se toparon con el surco paracingulado, sin embargo, lo que más llamó su atención en las 53 resonancias magnéticas aplicadas, fue la gran variación del pliegue, pues si bien algunos de los voluntarios lo tienen bien desarrollado en ambos hemisferios cerebrales, otros lo tienen solo en uno de los hemisfrios y otros más carecen totalmente de dicho surco.

Con esta evidencia los investigadores probaron el siguiente experimento: los participantes leyeron parejas de palabras generalmente conocidas (por ejemplo, “Jekyll y Hyde”), algunas de las cuales estaban incompletas (“Jekyll y ¿?”); si este era el caso, se les pidió que imaginaran la palabra que podría completar el par. Al final otra persona o el participante mismo repetía las palabras en voz alta.

La siguiente etapa consistió en probar la memoria de los participantes y su capacidad para distinguir entre realidad e imaginación con dos preguntas: la primera, si habían visto las dos palabras de la pareja o solo una; la segunda pregunta, si podían decir quién había leído en voz alta las palabras, si el encargado del experimento o el participante. Según los investigadores, quienes no tienen desarrollado el pliegue al frente del cerebro no pudieron responder con claridad las cuestiones, equivocaron sus recuerdos y fueron incapaces de decir si algo había sido real o solo lo habían imaginado, aunque lo más interesante es que estas personas contestaron con suficiencia, seguros de que respondían con la verdad.

Por el momento estos estudios no son conclusivo, más bien podrían considerárseles una pista a seguir. Con todo, no deja de resultar un tanto polémica su posible utilidad práctica cuando consiga descubrimientos irrefutables: si bien podría servir para evitar que algunas personas caigan en el infierno de la locura, quizá a otras destinadas a cierta genialidad artística se les prive de desarrollar su talento y se les normalice y adapte a una vida en la que no exista más que esta realidad.

[Discover Magazine]