*

X

Los sueños de Gaia: participa en experimento para medir el inconsciente colectivo del planeta

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/13/2011

Experimento encabezado por Dean Radin busca registrar miles de sueños para luego correlacionarlos y formar un mapa del inconsciente colectivo que pueda ser usado para predecir acontecimientos futuros.

El proyecto del Noetic Institute, Los Sueños de Gaia, busca crear un repositorio en línea de los sueños de miles de personas de todas  partes del mundo, categorizándolos según distintas variables, para que después un algoritmo los grafique y traza correlaciones entre el contenido onírico y desastres naturales futuros (o desastres  provocados por el hombre), bajo la premisa de que la madeja que se teje colectivamente con los sueños es una especie de oráculo global.

El experimento se basa en el concepto de inconsciente colectivo de Carl Jung, incorporando herramientas moderna de análisis de información para auscultar estos sueños e identificar tendencias —pulsos oníricos: pulsos planetarios. El sitio realizará un cruce de datos y análisis lingüístico diario para detectar patrones y correlacionar los sueños con eventos mundiales. Todo esto con la experiencia previa del líder del proyecto Dean Radin, parte también del Global Consciousness Project (GCP) de Princeton, quien documentó cientos de sueños precognitivos anteriores a los ataques del 11-S y del tsunami de diciembre de 2005 (los electrogaiagramas del GCP también detectaron una alteración en la conciencia colectiva previa a estos sucesos).

Si quieres contribuir a la ciencia y hacer que la información de tus sueños nade en la alberca planetaria, acaso enterlazándose cuánticamente con los bits oníricos de miles de personas más, inscríbete en Gaia's Dreams.

 

La interacción y no la reproducción podría ser el origen evolutivo del sexo

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/13/2011

De acuerdo con Thierry Lodé, autor de la "teoría de las burbujas libertinas", el origen biológico del sexo está solo parcialmente ligado con la reproducción y la herencia genética y, por el contrario, la interacción es mucho más importante en su desarrollo evolutivo.

En un artículo anterior reseñamos cómo la reproducción sexual se podría explicar evolutivamente por el intercambio genético que permite entre los ejemplares macho y hembra de una especie (a diferencia de la reproducción asexual en que el contenido genético permanece sin cambio de una generación a otra) que, ante posibles depredadores, representa una ventaja de las nuevas generaciones con respecto a las anteriores.

Por otra parte, otra teoría, también ligada con la herencia genética de determinada especie, sugiere que el motivo principal del intercambio sexual es reducir la probabilidad de que se presente algún tipo de mutación. En este caso la reproducción sexual se habría desarrollado como un caso especial de reparación de ADN dañado en eucariontes.

Sin embargo, parece que ninguna de estas dos suposiciones satisfacen unánimemente a la comunidad científica, en donde no se termina de comprender los motivos netamente biológicos o evolutivos por los cuales existen las relaciones sexuales.

Para Thierry Lodé, biólogo francés de la Universidad de Rennes, Francia, el sexo nació en el marco de lo que llama su “teoría de las burbujas libertinas” [libertine bubble theory], según la cual el sexo debería considerarse

como un intercambio genético entre dos organismos, originado desde un proceso de transferencia de genes arcaico y horizontal entre las burbujas prebióticas en la superficie del océano, de las cuales se piensa que tienen una función mayor en la creación de células vivientes. Mi teoría sugiere que el sexo resulta de tres condiciones primitivas clave: primero, las burbujas se forman espontáneamente, creando un entorno favorable para el material genético; segundo, la naturaleza “promiscua” de estas burbujas permite la transferencia de material genético entre las más “libertinas” de ellas, conduciendo gradualmente a una cierta selectividad de la membrana y, tercero, el hacinamiento del ADN fomenta la recombinación meiótica primitiva.

Estas burbujas comenzaron de hecho a formar y comenzar a intercambiar material. Dado que las interacciones que involucran intercambio de material genético podrían ser un mecanismo por medio del cual un elemento auto-promovible dispersa información genética, las burbujas que practicaban el intercambio genético ganaron ventaja en tanto la renovación genética favorece la variación adaptativa.

En este escenario, concluye Lodé, el sexo sería «no una solución para la reproducción, sino una interacción primitiva».

Y quizá esta idea tenga mucho sentido para nuestros lectores.

[New Scientist]