En Veracruz, como en China, una nueva política en contra de los bloggeros en Twitter
Medios y Tecnología
Por: Luis Alberto Hara - 09/03/2011
Por: Luis Alberto Hara - 09/03/2011
Sin duda alguna la libertad de expresión, en cualquiera de sus vertientes, es un factor de preocupación para los sistemas autoritarios. Coartar las libertades bajo argumentos tan ambiguos y frágiles como “incitar a la violencia” , “terrorismo” , “disolución social” o bien “atentar contra las buenas costumbres” o “la moral pública”, no tienen otro propósito que acallar al posible opositor y abrir una ventana de oportunidad “legal” para destruir a todo aquel que pueda significar un problema para el statu quo.
Esto es lo que ocurrió en China recientemente cuando el politburó del Partido Comunista Chino presionó a la empresa más importante de microblogging en este país, Weibo, el Twitter chino, de clausurar las cuentas de bloggers del país que difundían supuestos rumores en la red social. En un intento por controlar la libertad de opinión que existe en las redes sociales, el Secretario del Partido Comunista, Liu Qi, declaró que estas medidas son totalmente aceptables, ya que las empresas “tienen la obligación y el deber de impedir la difusión de toda aquella información que sea falsa y perjudicial para el país.”
Paradójicamente, a poco años de la llamada —y muy cuestionada— transición democrática en México, todo indica que el gobierno del estado de Veracruz consideró como una buena idea lo que el Secretario del Partido Comunista Chino se propuso con Weibo, pero, por qué no, decidió ir mucho más allá.
El gobierno de Veracruz decidió acusar de terrorismo —una acusación grave en el sistema judicial mexicano— a los tuiteros Gilberto Martínez Vera y María de los Ángeles Bravo Pagola, por generar rumores sobre posibles ataques del crimen organizado en el puerto de Veracruz y en Boca del Río, esto después de una serie de eventos violentos en el Estado. Los rumores, aceptados, retuiteados y vueltos a ser rumor por la población, generaron una situación de histeria colectiva el pasado 25 de agosto, de acuerdo con los medios impresos de Veracruz.
Claro que la acusación no evalúa la capacidad de inteligencia del ministerio público local, que si bien logró señalar a los culpables de los rumores en Twitter, es incapaz de encontrar a los culpables de la granada que explotó en la afueras del acuario del puerto de Veracruz. La situación, previsible y razonablemente, ha generado una ola de indignación entre la comunidad bloggera mexicana.
Así pues, la tentación autoritaria se hace presente, golpeando a la parte más débil del eslabón, los ciudadanos, y dejando intactas las estructuras político-económico-criminales que, todas, en contubernio, generan el clima de violencia que azota al país. En cuanto a nosotros, solo podemos recomendar escribir con responsabilidad y leer con atención.
.Con información de The New York Times, Animal Político y Techpuntocero.