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¿Efecto cien monos? Mandriles aprenden a cubrise los ojos cuando quieren estar solos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 08/04/2011

Mandriles en California aprenden a cubrirse los ojos para comunicar su deseo de soledad. ¿Será esta una nueva manifestación del efecto de "cien monos" en el que la información se distribuye por toda una especie sin mediar el contacto directo?

¿Evolución horizontal, resonancia mórfica o solo sofisticación social? Los mandriles, la familia más grande entre los monos, han aprendido a ponerse las manos sobre los ojos cuando quieren que se les deje a solas.

Este gesto nunca había sido visto antes y según expertos es evidencia de una cultura social entre los animales —aunque podría ser algo más que eso.

Investigadores de la Universidad de California en Berkeley creen que el gesto se le ocurrió a uno de los mandriles y luego sus amigos lo empezaron a copiar.

Ninguna otra especie de monos usa este gesto que, con los ojos abiertos, no es para bloquear el sol.

En 1999 los cuidadores de un zoológico vieron a una joven mandril —Milly— hacer este gesto, pero no fue hasta el 2007 que los científicos descubrieron su significado. Actualmente todos los mandriles del zoológico, incluyendo los de generaciones posteriores, usan este gesto para comunicarse.

Habría que estudiar ahora si otras poblaciones de mandriles empiezan a usarlo con idéntico fin o si al menos lo aprenden con mayor facilidad una vez que ya existe en el campo morfogenético de su especie.

El biólogo Lyall Watson introdujo el concepto del "Efecto de los Cien Monos" a partir de la observación realizada en los años 50 con una población de macacos en Japón. Primero un mono aprendió a lavar camotes en un río cercano, luego fue seguido por sus padres y familares más cercanos. Así hasta que en 1958  se llegó a un punto crítico en el que después de que cierta cantidad de monos aprendieron a lavar los camotes (se usa el ejemplo del número 100 como detonador simbólico), esta conducta se transmitió a todos los monos. Y no solo eso: más allá de la isla, en otras poblaciones de monos macacos, los científicos detectaron el aprendizaje de esta conducta, según documenta Watson.

¿Aprenderán todos los mandriles del mundo a cubrirse los ojos para comunicar su deseo de soledad? ¿Qué información se está comunicando entre nuestra especie en este momento? De tal forma que lo que aprendan los niños en Japón o en Uganda se podría transmitir a todo el mundo, y tal vez tengas dentro de ti ya una habilidad inexplorada que no tuviste que aprender por ti mismo (como si la hubieras descargado del Internet), la aprendió la humanidad por ti, una nueva y fresca capacidad de...

[Telegraph]

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Ecosistemas

Por: pijamasurf - 08/04/2011

Una de las arañas más raras del mundo quedó a salvo de la desaparición total gracias a científicos británicos que por veinte años la reprodujeron hasta lograr una población suficiente que garantizara su supervivencia.

Aunque son los ecosistemas tropicales y selváticos los que nos tienen acostumbrados al descubrimiento ocasional de especies exóticas, de vez en cuando otros hábitats en apariencia menos profusos pueden sorprendernos con un espécimen inesperado.

Este es el caso de la “ladybird spider”, araña mariquita o catarina que toma su nombre de otro insecto común en casi todos los jardines, ese simpático y apacible coleóptero de alas rojas con puntos negros, colores y patrón que el macho del susodicho arácnido reproduce en la parte anterior de su abdomen. Su apelativo taxonómico, para no confundirnos en los localismos, es Eresus sandaliatus.

A la araña mariquita, natural británica y una de las más raras que pueblan estas regiones semiaustrales, se le consideró prácticamente extinta hasta que en los años ochenta se encontró una colonia con 56 individuos, mismos que científicos de la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) se apresuraron a rescatar y proveerles de un medio adecuado para su reproducción, sin amenazas ni peligros. Este esfuerzo culminó solo hasta hace unos días, cuando los conservacionistas liberaron una buena cantidad de arañas en la reserva de Arne, en el condado de Dorset al sur de Inglaterra.

Los arácnidos fueron transportados en botellas de plástico de las que se usan para envasar agua mineral. Aunque a los visitantes le parecerá un poco extraño y quizá inadecuado encontrarse con esa “basura” en un medio ambiente protegido, aseguran los expertos que las botellas fueron no solo ideales para el viaje, sino también como residencia de las arañas, ya que en su interior pueden construir su nido sin que se afecten sus costumbres o se arriesgue su seguridad. Además las botellas se enterraron para que así las arañas puedan colonizar los alrededores.

“Lo más sorprendente de la araña mariquita”, dijo Toby Branston, guardián de la RSPB en la reserva de Arne, “son las singulares marcas de color en el macho, que le dan su nombre, pero especialmente la vida fascinante que llevan. Pasan la mayor parte de su tiempo bajo tierra, donde tejen toldos de seda que decoran con restos de escarabajos, hormigas y otras arañas de los que se han alimentado”.

[Wired]