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Entre la flor digital y el mandala, el diseñador rumano Cristian Boian crea sutiles figuras ideales para una metaestimulante decoración de interiores (de una casa o de una mente)

La estimulación de la decoración. Los manteles, las mesas, los tapices, pero también los vitrales, las catedrales y las lápidas con su geometría sagrada que revela los secretos al interior de la naturaleza. El viaje hacia el interior de una flor, atravesando la corola y el bulbo, inyectado en el pistilo más allá de las células hacia el diseño, el modelo del cual surgen las formas físicas. Arquitectura etérea.

Chris Boian nos introduce en ese mundo con lo que llama simplemente "Intentos". ¿Intentos de qué? ¿De flotar y caer  en las formas gráciles del legado estético del arte medieval y del arte sagrado en un contexto digital? ¿De jugar con una computadora y su matriz? Un juego sutilmente erótico, plisando el código de un anatomía silvestre. De rozar rosas de viento con su eternidad congelada. De penetrar, como el ave penetra el néctar, como la lluvia penetra el pétalo, como la caricia penetra la piel, pero también como el mandala penetra la mente y siembra su granada de imágenes.

 

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