En uno de los episodios más siniestros que se hayan registrado a lo largo de la historia al interior de un supermercado, un vagabundo de origen búlgaro decapitó a una mujer inglesa de 60 años. Al parecer el sujeto de 28 años ya era conocido en los alrededores del supermercado por su conducta hostil y sus manifestaciones de violencia aunque jamás había dado señales de que su conducta podría alcanzar tal nivel de desquicio, y presuntamente eligió a su víctima aleatoriamente ya que durante la investigación posterior al asesinato no se ha ubicado nexo alguno entre víctima y victimario.
"Aparentemente este caballero sin ningún motivo ni razón, a pesar de que para este acto no hay razón alguna que lo justifique. entró a la tienda y cortó la cabeza de la señora y luego la huyó del lugar sosteniendo la cabeza en la mano" afirmó un consejero local. De acuerdo a las investigaciones Jennifer Mills-Westley era una ciudadana británica recién retirada que estaba gozando de unos días viajando entre Francia y Tenerife. Tras ingresar al supermercado a realizar algunas compras cotidianas se vio hostigada por Deyan Valentinov Deyanov, un violento vagabundo de 28 años. Al parecer Mills-Westley denunció al trastornado sujeto ante un guardia del supermercado pero pocos minutos después recibió 14 puñaladas con un cuchillo de gran formato, mientras gritaba que era un "profeta de Dios" que estaba a la venta en la propia tienda y posteriormente fue decapitada. Pero más allá del escandaloso suceso, que por razones obvias ha generado enorme consternación entre la población local, lo cierto es que este tipo de noticias nos hacen reflexionar sobre cuál puede ser el posible origen de que se generen patologías tan dramáticas entre los seres humanos que a fin de cuentas terminan por dar vida a narrativas tan siniestras. ¿Homo homini lupus?