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Mientras el poeta Javier Sicilia exige la paz, en la Ciudad de México comienza la exposición más grande en Hispanoamérica de equipo y soluciones de seguridad.

México vive momentos de profunda esquizofrenia. La guerra y la paz son términos que salpican las planas de los diarios nacionales y noticiarios de televisión, sin embargo, la exigencia de llegar al fin de la violencia se pierde entre los intereses de quienes han hecho de la violencia y la venta de armas su modus vivendi.

El crimen organizado, altos mandos de la Policía Federal y el ejército, mandos de policías estatales y corporaciones dedicadas al negocio de la seguridad a empresas e individuos, se regocijarán cuando caminen por lo pabellones de empresas como Defense Technologies, Sniper, Bullet International, pensando cómo utilizar el dinero de sus ganancias, o de los contribuyentes, durante la novena edición de Expo Seguridad en México, del 12 al 14 de abril.

Con 19 mil metros cuadrados de área de exhibición, la más grande exposición sobre “seguridad” pública y privada en Hispanoamérica es organizada por Giprex Internacional con la “filosofía de generar oportunidades de negocio”.

Mientras esto ocurre, el poeta Javier Sicilia exige al crimen organizado que responda a su demanda por la paz de la sociedad.

En un plantón en el zócalo de Cuernavaca, la ciudad de una eterna primavera eclipsada por la violencia, Sicilia, de acuerdo con el periódico Reforma, se dirigió al crimen organizado:  “Les digo desde aquí si realmente quieren dejarnos en paz. Nosotros no somos gente que tiene broncas con ellos [...] Yo veo muy mal lo que hacen, pero no se trata de juzgarlos. Es su asunto. Ellos han decidido tomar ciertas y vivir de ciertas cosas. Mucho probablemente no lo veamos bien, pero cuando yo les dije 'volvamos a su código de honor', quiero que nos digan si realmente están dispuestos a respetarnos como ciudadanía”.

Además Sicilia dio a las autoridades federales y estatales  hasta el 13 de abril para que resuelvan el multihomicidio en el que una de las víctimas fue su hijo Juan Francisco.

Mientras los ciudadanos exigimos el fin de la violencia y de una fallida política de lucha contra el crimen organizado que sólo ha generado más de 35 mil muertos, las autoridades muestran oídos sordos y fomentan el gran negocio de la venta de armas y equipos de “seguridad” frente a nuestras propias narices.