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Adele Edwards, la mujer que no puede dejar de comer sofás

Por: pijamasurf - 04/11/2011

Tan sólo el año pasado Adele Ewards comió 7 sofás y dos sillas; padece una raro desorden alimenticio llamado Pica, y su vida podría peligrar sino deja de sucumbir a la tentación de comer gomaespuma

Adele Edwards, una mujer de 31 años, habitante de Brandenton, Florida, lleva poco más de 20 años comiendo la espuma interior de los sofás. Según el diario Daily Mail, Adele comió 7 sofás el año pasado y 2 sillas (por lo cual tal vez no sea buena idea ir al baño o dejar desastendido si Adele está en tu sala). Más allá de lo raro y hasta divertido del asunto, la adicción de Adele es bastante gave y podría estar poniendo en juego su vida.

La Sra Edwards, madre de 5 hijos, padece un desorden llamado Pica que es más común entre mujeres embarazadas y niños y la cual hace que una persona que carece de ciertos nutrientes desarrolle apetito por  sustancias no nutrientes, como el gis, las monedas, las baterías o la tierra.

Todo empezó cuando tenía 10 años de edad y su primo le dijo que comieran el relleno de un cojín por pura diversion. “Tenía 10. Me gusto el sabor, me gusto la forma en la se sentía dentro de mi boca”. Ese día marcó su destino y la llevó una relación de 20 años con la gomaespuma que compone a la mayoría de los sofas.

Actualmente Adele consume 15 veces al día sofá y come el equivalente a tres almohadas a la semana.  No lo hace, sin embargo, frente a su familia, y su prometido intenta limitar la cantidad que consume.

Los doctores le han advertido que si sigue así podría tener consecuencias fatales, ya que podría desarrollar un bloqueo estomacal y sus intestinos podrían llegar a explotar.  Incluso Adele ya tuvo que ser internada por un bloqueo, que por suerte no llegó a mayores. Pese a esto no puede dejar de comer esta gomaespuma, acaso es demasiado deliciosa, una forma sintética de Venus.

El museo del pene en Islandia finalmente añade un ejemplar humano

Por: pijamasurf - 04/11/2011

Hasta ahora el Museo Falológico de Húsavik contaba con más de 200 penes de 46 distintas especies pero faltaba uno muy importante, el de una persona; gracias a un donante ahora, por primera vez, un museo cuenta dentro de su colección permanente con un pene humano.

 El que podría considerarse como una especie de jardín edénico para los amantes de la figura del falo, el Museo Falológico de Húsavik, ya tiene un nuevo e importante integrante: un pene humano. Resulta que entre los más de 200 ejemplares fálicos con los que contaba hasta hora este peculiar recinto, aunque , procedentes de 46 especies diferentes, aún no se incluía uno de los más importantes: el de un ser humano. Ya desde hace tiempo se exhibían penes de ballenas, narvales, delfines, caballos, renos, perros, morsas, conejos, gatos, zorros, castores. Pero aún faltaba el del animal más rapaz, el nuestro.

Afortunadamente para los administradores del museo, comenzando por Sigurdur Hjartarson, un ex profesor de historia y quien es el fundador y director, un donante fallecido hace unos pocos meses destinó en vida su pene para trascender en las vitrinas del museo falológico. “Creo firmemente que esto mejorará y reforzará el lugar”, declaró Hjartson a los medios, quien además narra en su sitio web los comienzos del recinto: "Algunos de los profesores solían trabajar en verano en una estación ballenera cercana y empezaron a traerme penes de ballenas, supuestamente para gastarme una broma. Luego, de forma gradual, surgió la idea de que sería interesante coleccionar especímenes de más especies de mamíferos”.

[LibertadDigital]