*

X

Sark se convierte en la primera isla de "cielo oscuro", especial para ver las estrellas

Por: pijamasurf - 02/03/2011

Sark, parte de las Islas Canales, se convierte en el referente insular para ver las estrellas; su prohibición de vehículos motorizados y su casi nula iluminación eléctrica lo hacen un lugar ideal para el trance astral

La Isla de Sark es oficialmente la primera isla del mundo de “cielo oscuro” especialmente (des)acondicionada para ver las estrellas ya que  casi no tiene ningún tipo de contaminación lumínica. Esta isla, parte del imperio británico y de las Islas Canales, ubicada entre Francia e Inglaterra, no permite el uso de vehículos motorizados, no tiene faros en las calles y se  utilizan generalmente antorchas para iluminar la isla, que obtiene la mayoría de sus ingresos del turismo. Además de la casi nula contaminación visual, la isla también contempla otro elemento importante para el trance astral, el silencio.

El anuncio de Sark como la primera isla de “cielo oscuro” fue dado por el International Dark Sky Association, una organización estadounidense que se encarga de preservar los sitios en los que mejor se aprecian las estrellas en la Tierra. Para recibir esta mención Sark  se sometió a una “auditoría lumínica” y se hicieron mediciones de la claridad de las constelaciones en la noche de Sark. En una velada sin nubes en Sark se pueden ver miles de estrellas  o meteoros cruzando el firmamento así como la Vía Láctea en su totalidad de un horizonte a otro.

La Isla de Sark fue el último lugar en abolir el feudalismo en el 2008 y cuenta con una población fija de 600 personas, la cual oscila en los meses de turismo. Sin duda Sark se convertirá en un referente para los astrófilos de todo el mundo, que buscan bañarse en la luz de las estrellas sin ninguna inhibición.

[Guardian]

Te podría interesar:

Top 5 códigos virginales (jamás han sido desencriptados)

Por: pijamasurf - 02/03/2011

Existen códigos que han mantenido su virginidad a lo largo de décadas o siglos recubriendo su esencia con impenetrable fortuna; entre ellos Kryptos, el Manuscrito Voynich, y el Disco de Festos.

La esencia de un código es la transmisión de un mensaje de manera selectiva. Al codificar la información el emisor garantiza que la receptividad de dicha comunicación estará habilitada solo para el individuo o grupo de personas que esten destinados a recibir dicho mensaje. Este recurso ha sido empleado a lo largo de milenios por el ser humano y el criterio de selectividad es bastante amplio: desde la comunicación cifrada que se emplea en la práctica del espionaje, o la codificación utilizada por los alquimistas y otras tradiciones espirituales para garantizar que solo el adepto y aquel que haya consumado meritos suficientes pueda penetrar la información, hasta el uso lúdico de este mecanismo metalinguístico para intrigar a los potenciales receptores a utilizar su astucia si quieren gozar de la miel informativa que incluye un cierto mensaje.

A lo largo de nuestra historia existen códigos que ostentan la virginal distinción de jamás haber sido penetrados. Los patrones que fueron empleados para la codificación de la información que contienen han mantenido una elusiva habilidad que los ha mantenido a salvo de las sofisticadas técnicas de desencriptación que se manejan en la actualidad. Series de símbolos y ritmos compuestos que han surcado durante décadas o incluso siglos sin permitir que su verdad sea capturada. A continuación de presentamos cinco de los códigos más intrigantes cuya solución se mantiene pendiente:

5- Manuscrito de Voynich

Su antiguedad se calcula al menos de cuatro siglos y cuenta con 232 páginas escritas en un lenguaje codificado. La información contenida en este manuscrito sugiere un suculento banquete de datos relacionados a la herbolara y la astrología, e incluye una gran cantidad de dibujos y diagramas. En 2004 surgieron una serie de argumentos que denunciaban a este texto como una farsa pero lo cierto es que hasta ahora ninguna de las técnicas descritas para abordarlo han permitido descifrar uno solo de sus apartados.

4- La Clave de Agapeyeff

Esta clave que aparece en la primera edición de"Codes and Cyphers", un libro de criptografía publicado en 1939 por el cartógrafo ruso Alexander D’Agapeyeff se ha mantenido a salvo de cientos de tentativas por descifrarlo. Ofrecido como un reto al final del libro este código creado por D’Agapeyeff se ha quedado hasta ahora sin solución ya que nadie ha sido capáz de penetrarlo y su autor alega haber olvidado como lo compuso. Aparenetemente la respuesta podría obtenerse a través de algoritmos genéticos y métodos computacionales, pero hasta la fecha conserva su virginidad encriptada.

3- Lineal A

Uno de los dos códigos lineales empleados en Creta y al parecer era utilizado para en inscripciones dentro de los palacios así como para transmitir instrucciones de diversos cultos en un contexto religioso. A pesar de que el Lineal B, código con el que comparte varios símbolos, ya fue descifrado por Michael Ventris en 1952, la estructura del Lineal A no ha podido aún ser comprendida y se mantiene como uno de los códigos inviolados hata ahora.

2- Kryptos

Este código inscrito en una escultura podría considerarse como uno de los objetos más provocativos en el mundo de la criptología. la razón para considerarlo así es que esta instalado en las propias instalaciones de la C.I.A. en Langley, Virginia. Su autor, el escultor James Sanborn, considera la pieza como "una meditación sobre la naturaleza de lo secreto y la elusividad de la verdad". Y al parecer Sanborn se encargó de que la escultura realmente tributara la secrecía y la encriptación del alma ya que ninguno de los altamente entrenados criptólogos de la agencia estadounidense ha sido capaz de descifrar el mensaje que contiene, el cual esta compuesto por 865 caracteres cincelados sobre cobre, cuarzo, y granito.

1- Disco de Festos

Considerado como el más importante ejemplo de una inscripción geroglífica en Creta, el Disco de Festos fue descubierto en 1903. La pieza incluye 45 diferentes tipos de signos, alineados a lo largo de un espiral, y de los cuales pocos han sido identificados como parte de los geroglifos empleados durante ese periodo. Descubierto en 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier, esta pieza se ha hecho famosa por ser considerada uno de los grandes misterios latentes dentro de la arqueología, y la razón es más o menos obvia: jamás, ningun intento de decodificarlo, se ha acercado a revelar los secretos inmersos en las entrañas de este disco.

[Telegraph]