La mayoría de meteoros que penetran la atmósfera terrestre son del tamaño de un grano de arena. Sin embargo, recientemente la Costa Este de Estados Unidos estuvo a punto de ser golpeada por un meteorito de cinco pies, dimensión suficiente para haberle arruinado a muchos las celebraciones de San Valentín. Afortunadamente su trayectoria no terminó en alguna ciudad de esta región estadounidense y aparanetemente terminó en el oceáno.
“Mi estimación es que la energía de esta bola de fuego equivale a unas cien toneladas de TNT, lo cual quiere decir que era capaz de producir un cráter de 38 metros de diámetro y 5 de profundidad” explicó un científico de la NASA a MSNBC. De acuerdo a la trayectoria que siguió este proyectil, los expertos consideran que debe haber terminado en el océano Atlántico, y así lo que hubiese podido tarducirse en un evento trágico terminó por convidar un memorable espectáculo a los cientos de afortunados que presenciaron la bola de fuego atravesando el paisaje celeste.
[MSNBC]