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¿Emergieron los restos de la Atlántida a través de Google Ocean?

Por: pijamasurf - 02/08/2011

Utilizando Google Ocean se detectó en 2009 una estructura submarina que podría corresponder a la lúcida ciudad perdida conocida como La Atlántida; hasta hora no se tiene confirmación al respecto, pero sí múltiples interrogantes.

La mítica ciudad perdida conocida como la Atlántida, inmortalizada a partir de los Diálogos de Platón ("Timeo" y "Critias"), ha sido motivo de exhaustivos estudios y múltiples exploraciones que se han dado a la tarea no solo de confirmar su existencia, sino de definir su ubicación exacta. De acuerdo con el iniciado y gran filósofo griego, la Atlántida fue una lúcida potencia en algún momento de la historia humana, ubicada "frente a las Columnas de Heracles" (posiblemente el estrecho de Gibraltar) y que eventualmente desapareció sumergiéndose en el mar. Según algunas teorías, esto podría haber ocurrido durante el año 9,000 A.C. Dentro de las causas probables la versión histórica atribuye la caída de la Atlántida a un frustrado intento de conquistar Atenas, mientras que las versiones "menos ortodoxas" apuntan a una desvirtuación de su sociedad, razón por la cual recibieron una especie de castigo divino en forma de desastres naturales.

Utilizando las tecnologías disponibles a través del sistema Google Ocean, una extensión de Google Earth que permite  la exploración virtual del terreno submarino, un ingeniero aeronáutico descubrió en 2009 lo que aparenta ser una serie de calles y calzadas sumergidas al fondo del Oceáno Atlántico, a mil kilómetros de la costa noroeste de África, cerca de las Islas Canarias. La forma casi perfectamente rectangular del área parece ser un mapa aéreo de la ciudad perdida. La imagen corresponde a las coordinadas 31 15'15.53N 24 15'30.53O. El descubrimiento ha excitado aún más a los especialistas en el tema porque la ubicación de estos vestigios coincide con la localización sugerida por Platón en sus Diálogos.

En su momento Charles Orser, curador de arqueología histórica de la New York State University y consumado experto en la Atlántida, calificó el descubrimiento como fascinante y aseguró que merece ser investigado a fondo. "Este sitio es uno de los lugares más prominentes dentro de la ubicación propuesta para la Atlántida, tal como lo describió Platón. E incluso si resultara ser una estructura geográfica, definitivamente merece una mirada más a fondo". Sin embargo, el tema fue olvidado por la prensa mundial y no se supo más sobre este posible hallazgo.

A la sociedad que construyó y habitó la Atlántida se le concibe como una de las más lúcidas y sofisticadas civilizaciones. Su perfección casi utópica ha servido como una referencia a lo largo de la historia humana cuando se habla de un equilibrio sociocultural y una conciencia compartida proyectada en un armónico y ejemplar funcionamiento. Algunas versiones de la tradición esotérica afirman que Hermes Trimigestus, o Toth, enseñó al pueblo de Egipto algunas lecciones que retomaba de la Atlántida, algunas de las cuales fueron a su vez utilizadas para la fundación de los pilares del ocultismo occidental.

H.P. Blavatsky, una de las iniciadora de la Sociedad Teosófica, afirma que la sociedad que habitó la Atlántida corresponde a la cuarta "Raza Raíz" y que fue sucedida por la Raza Aria. Y contrario a lo que algunas hipótesis históricas afirman, Blavatsky niega que los atlantes fuesen una sociedad militarmente poderosa y en cambio les atribuye una conciencia cristalina y una exquisitez casi irreplicable. Asimismo, maestros como Aleister Crowley y Rudolph Steiner dedicaron ensayos alegóricos y escritos diversos a la memoria de esta legendaria isla. Por otro lado, académicos dedicados al estudio de Mesoamérica atribuyeron durante el siglo XIX una misteriosa conexión entre la ciudad perdida y las culturas maya y azteca.

En resumen, la Atlántida ha sido, además de un ícono de conciencia y lucidez sociocultural, uno de los temas preferidos de múltiples linajes esotéricos, ocultistas y espirituales, que le han asignado un lugar privilegiado en el imaginario colectivo. Y tomando en cuenta todos estos antecedentes resulta fácil de entender la enorme estimulación que genera la posible ubicacion de la Atlántida entre personas alrededor del mundo, pero sobre todo llama la atención el escaso seguimiento que se le ha dado desde que fue anunciado el posible hallazgo, algo que incluso ha favorecido teorías de la conspiración que apuntan a un posible encubrimiento por parte de intereses sombríos.

¿Quién decide lo que vemos en la televisión?

Por: pijamasurf - 02/08/2011

Las corporaciones, propietarias de todas las cadenas de televisión en el mundo, no buscan informarte y ni siquiera entretenerte; simplemente buscan consolidar sus agendas financieras apoyadas en la manipulación cultural de una masa que formamos todos nosotros

Las grandes corporaciones controlan prácticamente todos los medios masivos de comunicación en el mundo (principalmente refiriéndonos a la prensa escrita, la radio, y la televisión). El poder económico e ideológico que poseen resulta abrumador, ya que en sus manos esta la posibilidad de generar una revolución, derrocar un gobierno, similar un suceso que impacte en el rumbo de la política mundial, o incluso (y tal vez antes que todo lo demás) manipular radicalmente el imaginario colectivo, rediseñar paradigmas socioculturales, y definir tendencias de pensamiento.

Hace apenas medio siglo el menú de medios era propiedad de un grupo de corporaciones relativamente extenso, y en ese momento se podían contabilizar aproximadamente una centena de grandes consorcios mediáticos alrededor del mundo. Sin embargo, durante las últimas décadas la tendencia fue a que ese grupo se fuese reduciendo, y las corporaciones más hábiles y fuertes fueron absorbiendo los medios de aquellas que no soportaron la agresiva dinámica de negocios que domina este mercado.

En el caso estadounidense, la mayor potencia mediática del mundo y país en donde existe mayor número de medios, se puede ver reflejada a la perfección esta inercia a la “uniformediatización” y la distribución del espectro mediático ha quedado concentrado en cinco enormes y omnipotentes consorcios: General Electric, Time Warner, CBS, Viacom, Walt Disney Corporation, y News Corp. La presencia de estas corporaciones detrás de cientos de estaciones televisivas, radiodifusoras, y diarios, les representaba ingresos conjuntos en 2008 por más de 320 mil millones de dólares. “El peligro de este tipo de concentración en los medios es que roba democracia de diversidad, le quita a los espectadores la posibilidad de exponerse a una mayor variedad de puntos de vista” afirma el analista de medios Danny Schechter.

Pero más allá de la patológica concentración de plataformas mediáticas en unas cuantas corporaciones, el problema es la cantidad de intereses implícitos que apuntan a la presión política para favorecer su mercado, a la manipulación de patrones culturales y, en particular, a la consolidación de su agenda financiera. Por ejemplo, General Electric es tal vez la mayor abastecedora de piezas para la manufacturación de misiles nucleares así como de servicios de mantenimiento para ciertas facilidades militares. Y en este sentido es obvio que la “producción de guerras” le beneficia sustancialmente. ¿Alguna vez te has preguntado el por que de el manejo épico en las películas y los programas de guerra, o el tinte heroico con el que se encuadra a las tropas estadounidenses mientras invaden territorios lejanos en el medio oriente? Otro ejemplo de la misma empresa se refiere al maltrato medioambiental por residuos emitidos por GE dentro del Hudson River en Nueva York. Se ha confirmado que sus aguas están repletas de cancerígenos conocidos como PSB. Y por supuesto la cadena NBC, propiedad de General Electric, jamás destinará un reportaje para cubrir este tóxico fenómeno.

Otro caso es el de ABC News, cadena que es propiedad del holding mediático de Walt Disney Corporation. Cuando ABC News fue adquirido por Disney, la cadena noticiosa había elaborado algunos reportajes sobre distintos escándalos relacionados al sombriamente fantástico mundo de Disney. Y como era de esperarse, estos contenidos fueron borrados de los archivos y jamás se ha vuelto a transmitir una noticia que afecte directamente la imagen o los principales intereses de la empresa que utiliza al icónico Mickey Mouse para ostentar una supuesta inocencia.

Pero una vez más enfatizamos que el verdadero problema no esta en la concentración de medios en unas pocas corporaciones, sino que lo que nos afecta realmente como una sociedad mediatizada es que los contenidos transmitidos a través de estos medios están moldeados de acuerdo a agendas que poco tienen que ver con la información o el entretenimiento de una audiencia. Y al estar concentrados en unos cuantos grupos, el espectro de intereses se hace aún más estrecho y en este sentido se intensifica la persecución de un reducido número de agendas que a fin de cuentas termina por denigrar la diversidad. Y si tomamos en cuenta que el consumo de los contenidos transmitidos por estos medios son sin duda el mayor pulso cultural, entonces nos encontramos con un siniestro escenario en el que terminamos por representar, nosotros, el público, a una tribu de zombies idiotizados que son, en muchos casos sin saberlo, determinantemente influenciados por patrones corporativos.

De acuerdo con algunos analistas la esencia de la información periodística, masivamente distribuida, murió en el momento en que corporaciones exomediáticas cuyos principales negocios estaban en otros mercados como el de las armas (en el caso de General Electric) tomaron el control de los medios informativos. “Un buen negocio es un mal periodismo. Un buen periodismo es mal negocio” afirma Chris Chambers, profesor de la Universidad de Georgetown. Por su parte, Laura Flanders, dedicada a la transmisión informativa, considera que es bastante ingenuo el pensar que lo que los medios mainstream informan tiene algo que ver con lo que en realidad ocurre: “No podemos confiar más en que los contratistas militares de GE nos van a informar objetivamente sobre la guerra, que lo que confiamos en que las cadenas de televisión operadas por Disney nos van a revelar la verdad de lo que esta sucediendo en nuestra economía”.

De acuerdo al contexto descrito en los párrafos anteriores podemos concluir que los grandes medios a fin de cuentas se desempeñan como voceros de las corporaciones que los poseen. Y curiosamente estas mismas corporaciones controlan buena parte de la economía, de la cultura, de la legislación de reformas y leyes, y lo que es aún peor, de la educación. Así que frente a la pregunta de quien controla los contenidos que tu y tu familia consumen, la respuesta es más o menos sencilla: las corporaciones, entidades abstractas y cuasiomnipotentes que eligen estratégicamente cada uno de los contenidos que transmitirían después de analizar su impacto en las ideas, conductas, y comportamiento que fomentarán. Y aunque creamos que tenemos el poder de simplemente apagar el televisor desde la comodidad de nuestro sofá, armados de un control remoto, lo cierto es que estamos inmersos en una estructura social, económica, y cultural, que esta en buena medida diseñada por estos consorcios.

Consulta aquí los medios que son propiedad de las grandes corporaciones

Revisa las 10 principales estrategias de manipulación mediática según Noam Chomsky