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Diego sigue secuestrado, pero el presupuesto para seguridad pública, crece y crece. Mucho dinero para seguir con la “guerra” y pocos resultados para liberar a Diego.

Diego sigue secuestrado, pero el presupuesto para seguridad pública, crece y crece. Mucho dinero para seguir con la “guerra” y pocos resultados para liberar a Diego. Alguien pudiera decir que son problemas que pertenecen a diferentes esferas: lo público y lo privado. Pero el secuestro, y la desaparición forzosa, como delitos, son una cuestión de seguridad pública. La posición del gobierno y del Estado en este asunto ha sido la de “respetar” la negociación de la familia con los secuestradores. Si fuera cierto, hasta el momento, la negociación de la familia ha sido infructuosa, y por lo mismo, el riesgo de la ejecución de Diego, aumenta y por lo tanto, la responsabilidad, desde el punto de vista jurídico, es ineludible.

Si analizamos el presupuesto de egresos, la cantidad de dinero que va a autorizar el Congreso de la Unión a seguridad pública es inmensa. El presupuesto de egresos de la federación para el año 2011, será de 3 billones 378 mil 345 millones de pesos. Para las áreas de seguridad se destinarán:

Secretaría de la Defensa: 50 mil 39.5 millones de pesos; a la Secretaría de Marina: 18 mil 270.2 millones; a la Secretaría de Seguridad Pública: 35 mil 732.6 millones; a la Procuraduría General de la República: 12 MIL 70.1 millones y a Seguridad Nacional (what ever that mean) 15 mil 503.4 millones de pesos. Lo anterior quiere decir, que de los bolsillos de los mexicanos se está financiando una “guerra” contra le delincuencia, oscura y turbia, que está costando miles de vidas, con pocos resultados tangibles. Con esa montaña de dinero se pudiera hacer algo más de lo que se hace para liberar a Diego. No quiero decir que se utilicen recursos fiscales para pagar el rescate, sino que de los recursos con los que cuentan las instituciones responsables de la seguridad pública se garantice la vida de Diego.

Los supuestos “Misteriosos Desaparecedores” consideran que la familia ha abandonado a Diego, y parece que el Estado también.

La Bachicha

¡Viva México, cabrones!