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Óscar, el primer paciente con transplante de cara, aparece en público

Salud

Por: pijamasurf - 07/26/2010

El primer paciente con un transplante de cara completo, Óscar, fue dado de alta hoy en Barcelona: listo para encarar una vida nueva.

El Hospital Vall d´Hebron de Barcelona dio hoy el alta médica a Óscar, quien está listo para encarar una nueva vida. Óscar tenía una severa deformidad en la cara debido a un accidente, después de nueve operaciones los cirujanos decidieron que la mejor opción para Oscar era un translplante de cara completo. El primero en el mundo, ya que se habían lleavdo procedimientos similares pero sólo parciales.

Los cirujanos transplantaron piel y músculos completos de la nariz, labios, maxilares, paladar, todos los dientes, mejillas y mandíbula mediante cirugía plástica y utilizando técnicas de cirugía reconstructiva micro neuro vascular, indicó el hospital.

Oscar empieza a recuperar el habla y agradeció con ayuda de su hermana al staff del hospital catalán. Osacr tendrá que realizar terapia para aprender a mover su cara, lo más difícil es cerrar los ojos y la boca. Aunque algunos les podría parecer que su cara siga siendo algo bizarra, el esfuerzo de Oscar es encomiable y fascinante, literalmente empezar la vida con una nueva cara, más allás de las máscaras que generalmente llevamos y percibir el mundo con ojos siempre nuevos.

El veneno es el antídoto: combatiendo adicciones con ibogaína

Salud

Por: pijamasurf - 07/26/2010

Un poderoso alucinógeno se populariza como medicamento; compuestos de esta raíz africana han resultado bastante eficaces para combatir diversas adicciones

"La medicina no es sólo una ciencia, es un arte.

No consiste en la combinación de emplastes y píldoras;

trabaja con los procesos profundos de la vida,

los cuales deben ser realmente comprendidos antes de ser guiados".

Paracelso

Theophrastus Philippus Aureolus Bombastus von Hohenheim “Paracelso”, el legendario alquimista considerado el padre de la toxicología y una de las figuras más relevantes en la historia de la medicina, inmortalizó una frase que sintetiza místicamente la naturaleza del universo y de la condición humana: el veneno esta en el antídoto.

Y hoy, a más de cinco siglos de su existencia, su sabiduría parece confirmarse una vez más. En meses recientes se ha popularizado una tendencia médica que consiste en combatir la adicción a ciertos estimulantes etiquetados socialmente como drogas, con el uso de otros estimulantes, en este caso un alucinógenos (también etiquetado como droga por la mente social), y se han obtenido sorprendentes resultados en adictos tratados en clínicas de México, Canadá, y Europa, en donde el uso terapéutico de ibogaína es legal.

En pruebas con animales el uso de esta substancia emerge como una prometedora alternativa. “las ratas adictas a la morfina se liberan de su adicción pocas semanas después de consumir extractos de Iboga” afirma Stanley Glick, del Centro de Neurofarmacología y Neurociencia del Albany Medical College. Y los adictos tratados con ibogaína rápidamente reportan efectos posivios: “El síndrome de abstinencia es horrible. Hay vomito, diarrea, y mucho dolor. Después de la ibogaína esta sintomatología desaparecía. Ahora llevó nueve años limpios y los efectos de la heroína y la cocaína ya no tienen ningún poder sobre mi” comparte Randy Hencken, un adicto rehabilitado en una clínica de México con esta substancia.

La ibogaína es un poderoso psicoactivo presente en diversas plantas, en especial en la raíz de una especie conocida como Iboga (Tabernanthe iboga). Diversas tribus en África, región en la que esta planta crece abundantemente, utilizan la Iboga en múltiples ceremonias religiosas y rituales, y es considerada como portadora de una naturaleza sagrada. Su uso “recreativos” se ha relativamente popularizado en las últimas dos décadas entre jóvenes occidentales, y entre otros estímulos se reportan visiones fractalizadas y experiencias visuales que detonan luminosas composiciones geométricas.

A pesar de que clínicas en una docena de países ya utilizan la ibogaína para el trato de adicciones con resultados positivos, existe aún un cierto escepticismo de una parte de la comunidad científica frente al empleo de este alucinógeno. Hasta hora se han registrado casos de éxito en terapias de adicción de opiáceos, como la morfina y la heroína, de estimulantes como la cocaína, las metanfetaminas, y el crack, e incluso en pacientes con adicciones severas al alcohol y a la nicotina. A pesar de esto en Estados Unidos la DEA (Drug Enforcement Agency) ha catalogado a la ibogaína con la etiqueta “Shedule 1” misma que se utiliza para el LSD o el MDMA, y que se adjudica a drogas que según ellos no tienen ningún valor médico comprobado y en cambio representan un alto riesgo potencial si se abusa de ellas.

Frente a la polémica generada frente al uso terapéutico de ibogaína, la organización no lucrativa con sede en Massachusetts, MAPS (Multidisciplinary Association for Psychedelic Research), ha comenzado estudios para determinar los verdaderos efectos de esta substancia en la salud humana así como las posibles bondades de su aprovechamiento terapéutico. Tras estos exámenes se podrá determinar la efectividad de la ibogaína como un medicamento. “Hasta ahora por mejor que suene el uso de iboagaína, realmente no conocemos su nivel de efectividad dentro de un tratamiento”.

Por cierto, otro caso interesante del combate contra la adicción de drogas sintéticas por medio de alucinógenos naturales es la ayahuasca. La mítica y potente liana de Sudamérica, empleada ritual y medicinalmente por los habitantes de Brasil y Perú, también ha demostrado ser un efectivo neuro aliciente en el tratamiento de adictos durante los últimos años.

Ambos casos comprueban la máxima paracelsiana y en caso de ser legitimados por la industria farmacéutica y las autoridades sanitarias (que se caracterizan por una sombría agenda que históricamente ha favorecido más los argumentos comerciales que la apertura e innovación), pronto podríamos estar sanando, con recursos más sensibles y efectivos, el consumo patológico de substancias y estimulantes neurológicos.

via PopSci