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Un prestigiado científico de la Universidad de Ámsterdam propone a la gravedad como una fuerza ilusoria; quizá un simple pero sofisticado truco cósmico.

 

 

La aparente contundencia de la gravedad podría no ser más que un sofisticado truco cósmico, una jugarreta de inteligencias superiormente abstractas, frente a la percepción del ser humano. Una especie de show provocado por las venerables leyes de la termodinámica. Si imaginamos que hay dioses o entidades superiores frente a quienes representamos una especie de diminuta obra teatral y que ellos se divierten con nosotros, sin duda la gravedad, como una ilusión preprogramada que afecta permanentemente nuestro comportamiento físico, debe causarles hilarantes carcajadas.

“Para mí la gravedad no existe”, asegura Erick Verlinde, un respetado teórico cuántico y profesor de física en la Universidad de Ámsterdam. Haciendo tambalear la lógica acumulada durante más de 300 años de prácticas científicas, su estudio titulado «Sobre el origen de la gravedad y las leyes de Newton» pone en tela de juicio la existencia de una de las fuerzas naturales menos cuestionadas a lo largo de la historia.

El punto no es que si nos tiramos de un séptimo piso no vayamos a caer, sino que la ciencia ha interpretado la gravedad desde una óptica errónea pues no existe por sí misma y en cambio representa una simple detonación de algo más básico, algo a partir de lo cual la gravedad emerge como aparente fuerza. En síntesis mantiene una dinámica similar al mercado de valores: no tiene por sí mismo una existencia sino que es el resultado del comportamiento colectivo de miles de inversionistas.

Este innovador acercamiento al concepto de la gravedad podría destrabar algunos de los obstáculos que han desquiciado a la ciencia en las últimas décadas, arrojando luz a elusivas respuestas que buscan gestarse frente a conceptos como el de la energía obscura, que denota un comportamiento antigravitacional que simula una aceleración en la expansión del universo, o el de la materia obscura o antimateria, material supuestamente necesario para mantener la unión de una galaxia.

[NY Times]

El darwinista Richard Dawkins acepta que la vida pudo haber sido sembrada por una civilización extraterrestre

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/16/2010

Uno de los pocos científicos celebrities, famoso por su ateísmo y darwinismo rampante, acepta la posibilidad de que el diseño inteligente podría ser la causa de la vida en la Tierra.

El periodista Ben Stein le pregunta al biólogo evolucionista más famosos del mundo sobre la posibilidad de que el diseño inteligente pueda ser la solución a algunas de las preguntas de la genética. Dawkins responde

"Podría ser que en algún momento pasado en algún lugar del universo una civilización haya evolucionado probablemente de alguna forma darwiniana a un alto nivel de tecnología y diseñado una forma de vida que sembraron tal vez en este planeta. Ahora, esto es una posibilidad intrigante y supongo que es posible que encuentres evidencia de esto si ves los detalles de la bioquímica o de la biología molecular, podrías encontrar una firma de algún tipo de diseñador... Y ese diseñador bien podría ser una inteligencia superior de otro lugar del universo, pero esa inteligencia superior tendría que haber venido de un modo explicable, no podría haber surgido espoantáneamente...", dice Richard Dawkins.

Richard Dawkins es famoso por oponerse al teísmo y al creacionismo, y aunque evidentemente con estas palabras no quiere decir que acepta la creación o la existencia de dios, ciertamente saltaran para muchos como algo inesperado, ya que va de la mano de la teoría de los Antiguos Astronautas, expuesta por Zecharia Sitchin, popular autor de la ufología, que señala que la humanidad fue creada genéticamente por una raza extraterrestre, los Annunaki. Dawkins, solo habla de la probabilidad y se refiere a la vida en sí misma, no al hombre, pero contempla con inusitada apertura, en su caso, la posibilidad de que la vida en nuestro planeta no sea el resultado de la combinación azarosa de elementos, sino la inseminación inteligente, el proyecto de seres más avanzados evolutivamente. No dioses per se, pero sí se podría discutir si son nuestros co-creadores o no, en dado caso de que seamos el proyecto de biología de una civilización distante.

El físico Francis Crick, quien descubriera la hélice del ADN (después de un viaje de LSD), creía seriamente en la posibilidad de que el origen de la vida en nuestro planeta haya sido la Panspermia, la inseminación por parte de una bacteria que haya viajado posiblemente en un meteorito. Esta teoría no necesariamente suscribe a la del diseño inteligente, o de la exogenésis, pero podría aceptar esa posibilidad, como el mismo Crick señaló en una conversación con el escritor Michael Drosnin:

"¿Es posible que nuestro ADN provenga de otro planeta?", le dije a Crick en el Instituto Salk.

" Yo publiqué esa teoría hace 25 años", dijo el premio nobel Francis Crick. "La llame Panspermia Dirigida".

“¿Crees que la vida arribó en un meteoro o en un cometa?”, le pregunte.

“No,” dijo Crick. “Cualquier cosa viviente se habría muerto en un viaje tan accidental a lo largo del espacio".

“¿Estás diciendo que nuestro ADN llegó aquí en un vehículo?", le pregunte.

“Es la única posibilidad,” dijo Crick.

Esto es justamente lo que sucede en la película "Mission to Mars", una de las pocas películas en las cuales la NASA ha cooperado directamente.

Vía Secret Sun