Jonathan Krantz nos comparte su experiencia en este evento realizado en Cancún, México, que reunió entre otros a José Arguelles, Daniel Pinchbeck, John Major Jenkins, y Graham Hancock para discutir sobre el 2012

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Si hemos de creer en la moda de Hollywood y el despliegue mediático en torno a ella, el fin del mundo está por llegar. La profecía maya es ciertamente en este momento un tópico Zeitgeist y ha sido ampliamente interpretada a escasos dos años de su consumación. El evento “2012 Tipping Point: La Conferencia de los Profetas”, que se llevó a cabo en Cancún a finales de enero pasado, se organizó para discutir el hecho de que esta profecía quizá no tiene mucho que ver con la destrucción física de nuestro planeta, sino que se trata de una transformación dramática en la relación que mantenemos con nosotros mismos, con los demás, y con nuestro planeta.

Jose Arguelles, Daniel Pinchbeck, John Major Jenkins, Graham Hancock, John Kimmey, Russell Targ, Christine Page, Jacque Fresco, Roxanne Meadows, Mario Gomez Mayorga, Rocio Lopez Ruiz y Miguel Angel Vergara, fueron congregados para compartir sus puntos de vista frente a una audiencia compuesta por personas de países alrededor del mundo.

La sede del evento fue un prestigiado hotel de Cancún, algo que me pareció un tanto extraño ya que dentro de las conferencias se iba a discutir la actual maquinaria económica y el comportamiento capitalista. Podría fácilmente considerarse un evento elitista tomando en cuenta el alto costo que los asistentes tuvimos que desembolsar. De cualquier modo Cancún es un hermoso escenario y el prestigiado entorno había logrado reunir a un grupo de individuos bien posicionados que quizá no hubiesen atendido al evento si las condiciones hubiesen sido otras. De hecho, probablemente este evento representó esas pequeñas gotas que resuenan en el centro de un estanque expandiendo patrones de consciencia a su alrededor.

Daniel Pinchbeck

Aparentemente no existía un mensaje claro sobre lo que exactamente va a suceder el 21 de diciembre de 2012. Ninguno de los exponentes tenía la certeza de los sucesos que habrán de desdoblarse en esa mítica fecha. Sin embargo había un tema que se fue perfilando como un común denominador. La Cuenta larga de los mayas nos pide honrar a la Madre Tierra, y a todos los seres “sintientes” que la habitan, a través de honrar a la humanidad entera, y principalmente a nosotros mismos. Este tópico ha sido comúnmente expuesto a lo largo de historia, dentro de la cultura espiritual del ser humano y parece ser algo que debiésemos de integrar en nuestra vida cotidiana. Es la transformación de los mundos internos que estamos habitando y la reconexión entre estos y el mundo externo, tal como lo percibimos. Es un cambio fundamental en la existencia de toda la humanidad que debemos de asumir.

John Kimmey compartió las enseñanzas de su abuelo David, expresándonos la importancia de servir al espíritu. Enfatizó en el hecho de que la población indígena, la misma que muchas veces tachamos de primitiva, ha existido en este planeta durante milenios y ha logrado sortear grandes transformaciones globales, y es precisamente a través de esta falta de respeto a estas culturas por parte del “hombre occidental, moderno, y civilizado” que nuestros ancestros están hoy en peligro. Hemos simplemente ignorado la importancia de las bendiciones construimos nuestro camino a costa de los recursos naturales, asumiendo arrogantemente que esta actitud no traerá para nosotros efectos adversos. Hemos perdido nuestra conexión con la naturaleza y ella ha comenzado a restablecer el balance planetario.

Por su parte, Russel Targ nos mostró que estamos desaprovechando el potencial de nuestra mente, y que en las ocasiones que comenzamos a realmente aprovecharla, parece que estamos condicionados a negar, frente a nosotros mismos, dicha experiencia. Nos invitó a realizar algunas visualizaciones, y tras algunos experimentos, nos pidió que tratáramos de visualizar el 21 de diciembre de 2012. Ni una sola conclusión fue extraída de este ejercicio, quizá por que aún tenemos la oportunidad de influir en la configuración puntual de ese destino. Pareciera que los temas tratados tenían como fin paralelo el estimular las conversaciones que se generaban fuera del auditorio. No es coincidencia que tantas almas similares estuviesen reunidas en un mismo sitio y quizá las más importantes enseñanzas surgían de estas discusiones que no estaban contempladas en el programa. Cada uno de nosotros habíamos realizado nuestras propias investigaciones, descubriendo y compartiendo nuestros propios fractales de la unidad del ser, y el cómo podríamos completar nuestras perspectivas individuales.

Daniel Pinchbeck hablaba sobre una generación de “Youtuberos” y “Enteogenarios” que han recorrido pasajes informáticos de conspiración y pesadillas, y se presentó con su característico estilo que suscita una reacción de amor-odio. Tiene un acercamiento neurótico, estilo Woody Allen, para desentrañar sus pensamientos frente a ti. Sin un discurso previamente moldeado para la ocasión, trato de de darle un sentido a todo lo discutido, y simultáneamente reconoció estar más confundido que nunca frente al actual escenario. Pinchbeck opina que estamos en el filo de la transformación pero que esta adherida a la realidad que cada uno nos hemos construido. Nos mostró la fragilidad de nuestro estado mental cuando consideramos este tipo de temáticas sin ser capaces de soltar el ego. En una discusión con José Arguelles, Daniel le preguntó “¿Pero entonces que hacemos ahora?”

Jose Arguelles

La intervención de Mario Gomez Mayorga hizo referencia a las enseñanzas hopi de John Kimmey, recordando que estamos regresando a las leyes de la naturaleza, que debemos de escucharlas, y seguir su guía. La naturaleza actúa de esa manera para ayudarnos a regresar a un estado se verdadera simbiosis. José Arguelles trajo la atención al calendario del Dreamspell o Encantamiento del Sueño. Nos sugirió que por simplemente absorberlo en nuestra vida cotidiana nos ayudará a liberar nuestra mente y a elevar la vibración de una manera que podremos descargar los cambios genéticos que el universo nos esta enviando. Sin duda este es un tema que podría tomarnos mucho tiempo discutir, pero en esencia nos indica que somos seres multidimensionales y que hay aún mucho por venir para la humanidad. Estamos evolucionando, y tal como la tecnología, lo estamos haciendo a un ritmo cada vez mayor. Pareciera que al igual que movernos de la combustión a la energía, tenemos que trasladarnos al centro de nuestra consciencia para progresar.

Graham Hancock, un alter-arqueólogo que se guía más por la línea geológica y espiritual que por la aceptación mainstream de la historia humana, nos habló de como nosotros somos una especie amnésica. De acuerdo con él estaba previsto que nos olvidaríamos de nosotros mismos al punto que comenzaríamos a considerar lo enfermizo como saludable. Es hora de despertarnos, de reenfocar la luz de nuestro estado de alerta desde el exterior hacia el interior, y que al arte de escuchar nuestra verdad personal nos conducirá a través de los pasillos de la ilusión y la tentación, hacia las puertas de una salvación auto inducida.

Pareciera que estamos asustados ante la posibilidad de perder aquello a los que nos hemos sujetado históricamente, a pesar de que sabemos que nos esta destruyendo. Es como si estuviéremos en el amanecer de un Nuevo día pero nos asusta aquello que pueda venir. Es el regreso del Jedi, podemos transformarnos en instrumentos y herramientas del trabajo divino, y a través de nosotros, como individuos, podemos colectivamente reunirnos con la Madre Tierra apuntando a una profunda armonía. Nuestro miedo de vivir “sin algo” puede trasformarse en el vivir “con nosotros mismos”. El tiempo está de nuestro lado. Se está acelerando y por eso mismo nosotros hemos desarrollado la capacidad de aprender con mayor rapidez las lecciones. Como el saludo maya “in lakech” alude a que yo soy otro tú. Y lo que hagamos por nosotros repercutirá en el mundo entero. Sánate a ti mismo, sana al planeta.

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