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El asunto de las empresas editoriales, Rupert Murdoch y Google ya tiene visos de haberse transformado en una telenovela; cada semana la trama se transforma por alguna revelación, los protagonistas se pelean o se enamoran y nos dejan bien picados para el capítulo que sigue.
newstand El asunto de las empresas editoriales, Rupert Murdoch y Google ya tiene visos de haberse transformado en una telenovela; cada semana la trama se transforma por alguna revelación, los protagonistas se pelean o se enamoran y nos dejan bien picados para el capítulo que sigue. Hace ya unos días hablábamos de como Microsoft estaba en plan de tentar al mismísimo diablo con una especie de exclusividad sobre su contenido. Su buscador Bing tendría acceso exclusivo a las publicaciones de Media Corporation a cambio de una retribución (¿el alma de Steve Ballmer? no lo sabemos). El caso es que mientras los nerds de Microsoft andaban jugando en la boca del lobo el New York Times dejó caer una nota filtrada en la que aseveraba que varios consorcios editoriales, entre los que destacaban Time Inc. y Condé Nast,estaban desarrollando un sistema muy similar al de iTunes; un puesto de revistas virtual en el que los usuarios podrían "bajar" sus publicaciones favoritas de manera parcial o total según gustos y necesidades. Luego de una semanas, apenas hace unos días el asunto se hizo oficial: Time Inc., Condé Nast, Hearst Corporation, Meredith y News Corporation anunciaron de manera formal no solo la creación de ese iTunes virtual sino que también estarían desarrollando (o por lo menos esperando que alguien lo proponga) un dispositivo muy parecido al concepto de la multi-rumorada iTablet, un aparato a medio camino entre un iPhone y una computadora portatil. Aquí lo que llama la atención son dos cosas: Primero: el nombre del último partner del conglomerado de empresas editoriales. Como que tiene a un tal Murdoch involucrado en sus operaciones. Se ve que al señor de los medios no se le va una y mientras coquetea con los de Microsoft no duda en embarcarse por algo que podría ser una muy buena idea. Segundo: Aquí el asunto es el medio de transmisión y suscripción. Dicen los más expertos que no tiene caso inventar si alguien ya encontró la fórmula exitosa. Los medios impresos podrían recurrir directamente a Apple y su iTunes para comenzar a vender su contenido. La empresa de Cupertino ya "le agarró" el modo a eso de la venta de contenidos multimedia además de que una ingente cantidad de personas están atrapadas entre sus iPods y su iTunes. Solo es cuestión de negociar. A primera vista esta puede ser una salida fácil, sin embargo ¿por que no lo hicieron? ¿por que están optando por el lado dificil de crear y mantener todo un sistema de manejo de contenidos, de suscripciones y de cobranza? La razón es muy sencilla. En los países civilizados como Estados Unidos las revistas no se venden de manera directa en locales cerrados o abiertos. Salvo contadas excepciones en el vecino país casi siempre se distribuyen a través de una suscripción, es decir, cada publicación sabe a ciencia cierta a donde y como se entregan sus revistas. Tiene un perfil socio-económico de prácticamente todos sus lectores. ¿Están dispuestos a compartir (o regalar) toda esa información con terceros? Por supuesto que no. Uno de los activos más valiosos de las empresas editoriales son sus bases de datos. Basta imaginar que la revista Sports Illustrated "regale" un par de ejemplares virtuales (si incluye a los especiales de trajes de baño, mejor) a cambio de "llenar un simple formulario" para comprender el poder de penetración en cuanto a mercadotécnia dirigida que puede tener un medio con un nombre como ese. Cambiando un poco de tema, al hablar de todo este sainete se me está olvidando uno de los protagonistas principales y el que disparó originalmente la discordia: Google. El gran pecado de Google (según San Rupert) es que al momento de indexar el contenido de los diarios está cometiendo un acto de robo, está generando ganancias utilizando el trabajo de los pobrecitos diarios. El dueño de News Corp acuso a Google de todos los males de la industria y hasta de la recesión económica mundial lo hubiera hecho si le hubieran dado chance. Es por eso que Eric Shmidt no aguanto quedarse callado y para pronto le contestó, otra cosa curiosa, por medio de un artículo publicado en el propio Wall Street Journal, una de las joyas de la corona de News Corp. En pocas palabras el CEO de Google afirmó que ellos no eran los malos de la película y mucho menos los causantes de la debacle de los medios impresos. Entre otros temas abordó el de la colaboración (que ya suena a amasiato) de la empresa del bucador con el New York Times y otras publicaciones para desarrollar el Google Fast Flip (si no lo han probado, TIENEN que hacerlo) así como un sitio llamado Living Stories, que aún se encuentra en ese seguro y cómodo vientre materno llamado Google Labs, que aprovecha la recién estrenada capacidad de Google para indexar en vivo y que es algo que ya están llamando "la nueva forma de ver noticias". En ambos proyectos van de la mano con el NYT. Aquí la conclusión del tema de la crisis de los medios impresos comienza a verse. Las empresas están experimentando con nuevas formas y eso está empezando a generar nuevas formas de concebir al medio de comunicación masiva más antiguo de la humanidad. Hasta ahora son muchos los especialistas que ya le están dando la puntilla a revistas y periódicos sin embargo creo que lo que estamos por ver es una transformación que alterará, de nuevo, nuestra forma de concebir a Internet y a sus contenidos. La red a la que Murdoch tanto ha culpado de los males podría ser la salvación. Para terminar me apropio de las palabras con las que Schmidt remató su artículo en el WSJ: "El video no mató a la estrella de radio... Le dio todo un nuevo negocio para su beneficio". Google Fast Flip http://fastflip.googlelabs.com/ Google Living Stories http://livingstories.googlelabs.com/ artículo de Eric Schmidt en el WSJ http://online.wsj.com/article/SB10001424052748704107104574569570797550520.html

Armando Reygadas/Colaborador PS