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UFO-fashion: la dama intergaláctica que cae a la Tierra sin perder el glamour

Por: Jimena O. - 10/21/2009

"The Lady Who Fell to Earth", en la nueva edición de Vogue UK, es una producción de alta costura cósmica, coqueteo hiperespacial y evocaciones de un David Bowie femenino irradiado por lásers de steampunk y platillos voladores que son espejos mágicos de la taza de té.

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Una visitante glamourosa cuya nave choca con la Tierra y cae en una carretera del poco sofisticado Reino Unido. Ella proviene de la capital de la moda de nuestra galaxia, donde el haute couture se teje con fotones y los diamantes (también amigos eternos) están hechos en el horno láser de la Mariposa Galáctica (algo como la energía avatárica de la cual Coco Chanel no es más que una distorsionada reencarnación). Curiosamente esta civilización fashionista tiene las mismas debilidades estilísticas que nuestra limitada raza terrícola. Hablando de arquetipos universales cruzando la barrera de la refinación (o la frivolidad) intergaláctica.

Esta producción de moda que engarza la edición de octubre de Vogue en el Reino Unido, The Lady Who Fell to Earth, de Tim Walker, es un eco tornasol (permacultivado) del film The Man Who Fell to Earth, de Nicolas Roeg, donde el ícono del fashion extraterrestre David Bowie (aka Ziggy Stardust) es un humanoide de las estrellas que cae a la Tierra y que se convierte en un excéntrico millonario-tecnogenio de energía suprahumana-hipersensible: de extrañar la cultura espiritual de su planeta, acaba como todo rockstar en los excesos y en la bizarría (a la Howard Hawks). Bowie, debajo de su traje de humano, es un extraterrestre de biolatex (reptiloide o tal vez pleyadiano).

the-lady-who-fell-to-earth-by-tim-walker-for-vogue-uk-oct-09-7Esta lúdica y feminizada recreación de la iconografía de Bowie y de la ufología, juega con retros iridiscentes, campos solarizados, vértigo de formas: los círculos de los platillos volantes y las tasas (alicianas) como fractales simétricos, las antenas (marcianos e insectos del jetset) y la glamourización del hipster setentero (eterno). La fantasía de una mujer interdimensional demasiado cool, lo cool como piel eléctrica, let's learn to love the alien that dresses to die for.

Lady, lay in the sky, lady dressed in the stars, takes us away.

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Alfombra fosforescente de plasma, ¿el glamour de un cóctel en un tiradero de basura tecnotrónica o la rampa de tela áurica hacia un vórtice? Sondeos por la zona de una centinela que recupera del bric-a-brac la tecnología pret-a-porter del futuro: un arco de steampunk y alquimia.

La cápsula minimal, odisea cósmica de burbujas, el obscuro objeto del deseo: lady of light, sofisticada dama de Wonderlands y trash.

the-lady-who-fell-to-earth-by-tim-walker-for-vogue-uk-oct-09-12El sombrero de OVNI, la obsesión por las formas cósmicas: las curvas, el cuerpo y los círculos como seducción planetaria, sibilante, silbante. Dama en la niebla interdimensional.

Tweed de twinkle, twinkle little star. Steampunk, aviadora oriental, cisne de la confrontación, corola de opio, ufana y sus hombros apuntan a las estrellas. Tomemos el té ahí, que la mesa sea un un sistema solar, y como soft vaqueros espaciales levantemos nuestras armas de seducción: pistolas psíquicas, rifles gamma, una granada de glamour: humareda de los paisajes del futuro, el cielo desvaído entre la ropa.

Y la antigravedad: flotar entre la melancolía y la O-ntología exoplanetaria:

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Posthuman Blues bromea que la modelo cosmonauta de este shoot, Kinga Rajzak, parece ser un clásico ejemplo de una variedad feral de aliens Nórdicos.

Vía Posthuman Blues

Fashion Andrógino Iluminati