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La mítica dreammachine, capaz de inducir estados de ensoñación a través de la luz, en una aplicación de iPhone: una máquina portátil para tener visiones
651238 El mundo está lleno de formas de alucinar sin tener que tomar drogas. Una de las más ingeniosas fue la creada por Brion Gysin: la máquina de los sueños o dream machine. Parte de su método de cut-up, la máquina de los sueños funciona a partir de una emisión luminosa la cual, recortada a ciertos ritmos, lleva al cerebro a un estado de ensoñación. Está basada en el principio de fotoestimulación: el cerebro trabaja eléctricamente a ciertas ondas crebrales (Gamma, Beta, Alfa, Theta), si se le estimula a estas frecuencias a través de la luz se puede inducir un estado de relajación o meditación similar a la duermevela (o duermevuelo). La aplicación iHallucinate retoma este principio de fotoestimulación, emitiendo luces rítmicas a través de la pantalla de un iPhone. El usuario cierra los ojos y la luz entra por los párpados guíandolo hacia un estado hipnótico. Cuesta sólo 99 centavos de dólar así que para los que tengan iPhone es muy recomendable probar este alucinógeno portátil. El primer viaje luminoso de Gysin y el surtidor de su idea de crear una máquina onírica le vino una ocasión en la que viajaba en tren y la luz del sol entraba por la ventana recortada por las hojas de los árboles. Esto le provocó una especie de sueño lúcido lleno de visiones místicas y le inspiró su diseño a través de una tornamesa con un cilindro de arabescos. Orginalmente la máquina de Gysin estaba programada para emitir 7.8 pulsos por segundo, un estado de frecuencia Alfa, similar a la resonancia Schumann. En la actualidad existe una industria de máquinas de luz y sonido (o mind machines) que cuentan con una consola programable , las cuales disparan pulsos luminosos a través de LEDS y sincronizan frecuencias de sonido. Según el escritor Robert Anton Wilson, en una ocasión tuvo una experiencia de desdoblamiento astral con una de estas máquinas. Nosotros contamos con una de estas máquinas, apodada "las gafas galácticas" y podemos decir que la experiencia fotonaútica es muy disfrutable, especialmente en pijama, listos para entrar en la dimensión fractal de tu propio holograma. William Burroughs, amigo de Gysin,era un asiduo fotonauta de las máquinas de los sueños, Burroughs sostenía que cualquier estado químico cerebral puede ser reproducido por medios eléctricos. Aquí se puede probar una versión en línea de la dream machine: acerca tu rostro a la pantalla y cierra los ojos. New York Times on the Dream Machine iHallucinate Mind Machines Documental Flicker sobere la máquina de los sueños
Una coalición mundial de hackers, con base en Alemania, ha irrumpido en los sistemas de 2,411 compañías y agencias gubernamentales alrededor del mundo

hackers

If the World is code you can Hack it...

Una coalición masiva de hackers alrededor del mundo se unió para penetrar 2,411 compañías y agencias gubernamentales durante los últimos 18 meses. De acuerdo con el Wall Street Journal, este ataque coordinado ha expuesto múltiples datos confidenciales de personas y corporaciones a células del crimen organizado.

Los hackers, provenientes principalmente de Europa y China, han seducido miles de códigos que protegen a los sistemas de seguridad de dichas agencias y compañías. Aparentemente los países con mayor número de sistemas afectados son estados Unidos, México, Arabia Saudita, Egipto, y Turquía.

Hasta hora esta operación masiva parece haber hacheado más de 175,000 computadoras en 196 países. La movida fue descubierta por un ingeniero de la compañía de seguridad cibernética NetWitness mientras instalaba uno de sus sistemas de protección a una empresa. Entre las “víctimas” confirmadas se encuentras al menos diez agencias del gobierno estadounidense y la productora de cine Paramount Pictures.

Analistas afirman que esto es una prueba más de la vulnerabilidad del espectro digital, un discurso que resulta peligroso ya que podría emplearse como argumento para imponer medidas de control en el ciberespacio que a final de cuentas acabarían mancillando la libertad digital de las sociedades contemporáneas. Por otro lado es innegable la premisa de que todo aquello que sea parte de un código, es decir el universo mismo, es y seguirá siendo… hackeable.

Via Wall Street Journal