
Después de perder por un amplio margen las elecciones presidenciales ante un Barack Obama que logró "conectarse" con los jóvenes, que incorporó atinadamente el internet y usó el poder del
starsystem a su favor, el Partido Republicano busca renovarse y aplicar lo sexy a su agenda. Aaron Schock, congresista de 27 años, parece ser el elegido para esta tarea.
El Partido Republicano ya intentó, algo desesperadamente, atraer al electorado con una estratagema de pop y frescura, en la figura de Sarah Palin, que por algún momento pareció revigorizar la elección presidencial, metiendo pimienta y una veta que algunos consideraron sexy. Sin embargo, Palin no fue suficiente para contrarrestar la fuerza mediática de Obama y resultó endeble en algunos casos, siendo presa fácil de las burlas de su
sexinteligente doppelgänger, Tina Fey, en Saturday Night Live. Schock parece tener armas más solidas en su repertorio.
El llamado "Doogie Howser de la política" ( es el congresista más joven y el único en sus veintes; el promedio es de más de 50) ganó su primera elección a los 8 años al convertirse en presidente del 3er grado; terminó su carrera universitaria, que tenía una duración de 4 años, en sólo 2; a los 22 años fue electo representante de su estado (Illinois). El New York Times lo ha citado en su portada y Obama, que cabildeó sin éxito su voto, ha dicho de él "es un joven muy talentoso, le tengo mucha confianza".
Pero eso no es todo, su parecido con Doogie Howser, es también ya un status de incipiente símbolo sexual que combina el éxito y la inteligencia con lo sexy. El Huffington Post lo nominó "el novato más sexy del Congreso" ("hottest incoming freshman") y la página de paparazzi TMZ publicó una foto de Aaron sin camisa, que ha causado sensación por sus "
abdominales shockeantes". Probablemente en las próximas listas del soltero más codiciado de Estados Unidos, tendremos a Schock en los primeros sitios, tal vez dando a conocer su afición por el paracaidismo y su deseo de incluir a las minorías entre las prioridades del Partido Republicano.
En un país como Estado Unidos, donde Hollywood tiene tanta influencia en la opinión pública como Washington (Tina Fey, John Stewart, Oprah, por citar sólo algunos), conseguir el status de celebridad es un activo sumamente valioso, puesto que provoca una circulación en revistas y programas de entretenimiento; una penetración que de otra forma no se tendría. Además: la creación de una imagen endulzada porel
glam y el
glitter de las celebridades de Hollywood, una figura que cobra las características propias de la "nueva realeza".
El poder de lo "sexy" no debe menospreciarse, más allá de ser un plus para congeniarse con el público (o los electores), la simentación profunda de los íconos en la mente colectiva obra de forma misteriosa (y generalmente favorable) al momento de tomar decisiones, como bien saben las marcas que no desperdician la oportunidad de asociarse con imágenes paradigmáticas de lo sexy. (En su libro
Media Virus, Douglas Rushkoff insinua que la iconografía cristiana utilizaba las representaciones de ángeles y vírgenes semidesnudas como poderosos objetos de deseo explotando un subyacente magnetismo sexual).
Una prueba de los efectos del prodigio republicano de Schock, lo recupera Megan McCain.
En su blog en The Daily Beast, la hija del senador por el estado de Arizona, cuenta cómo cuando una amiga la enseño la foto de Schock en TMZ y le dijo que era un congresista, ella le apostó 20 dólares a que era un demócrata, incrédula de que el GOP (
Grand Old Party, el partido de los dinosaurios con escopetas) tuviera entre sus filas a un joven con la apariencia bronceada, casi californiana de Aaron Schock.
Y es justo por la renovación que parece necesitar (como un
extreme makeover) el Partido Republicano que Megan McCain se pronuncia al decir algo como esto "Él es casi de mi misma edad, y puede transmitir un mensaje de una forma que mi padre nunca pudo".
Aaron Schock no sería elegible para la presidencia hasta las elecciones del 2016, y aunque en entrevistas ha negado su interés por buscar la candidatura, algunos ya especulan que el plan maestro del partido de los elefantes, es llevarlo de la mano, constentirlo y prepararlo para que sea la respuesta republicana a los Kennedys y Obamas de los demócratas. Como un flamante cachorro a convertirse en un tigre, velozmente, como se hacen las estrellas de Hollywood.