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La ciencia ficción se vuelve real: Científicos logran sondear los secretos del cerebro y descubrir el contenido del pensamiento, incluso de los sueños

En su novela “1984” George Orwell ideá la existencia de una policía del pensamiento (thought police) que vigila el contenido de la mente en búsqueda de pensamientos desafiantes de la autoridad. ¿Ciencia ficción, paranoia? La tecnología para lograr esto parece está más cerca de lo que piensas (y si lo estás pensando ellos lo pueden saber).

Como se puede ver en el video, los programas para detectar mentiras han llegado a un punto de perfeccionamiento , pero esto no es todo, resonancias magnéticas combinadas con programas de realidad virtual son capaces de saber si una persona ha visto un lugar antes o no (algo que sirve para responder por ejemplo ¿haz estado en la escena del crimen?) o que efecto exactamente le produce cierto producto a ciertas personas ( un nuevo campo de investigación llamado neuromarketing está siendo utilizado por compañías como McDonalds, Intel, etc.)

Incluso, como se indica en el video, se trabaja en un rayo que podría ser proyectado a individuos, en un aeropuerto por ejemplo, y conocer cuáles son sus intenciones antes de subirse al avión, sin que éste se de cuenta o se necesite de su consentimiento.

Otro proyecto similar, quizá el más interesante y el menos totalitario, es el desarrollado por científicos japoneses, que podría en un futuro no tan lejano ser capaz de grabar nuestros sueños y proyectarlos en una pantalla, de la misma manera que en el videojuego llevado al cine, Final Fantasy. Sin duda acceder a la gnosis de nuestro sueños podría revelar una nueva dimensión en el ser humano, puesto que como dijera Prospero en “La tempestad”: We are such staff As dreams are made on.

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Sin embargo las cuestiones éticas, en un mundo donde la tecnología de punta parece siempre estar ligada a su uso militar , deberían ser abordadas con prontitud: "Estamos al menos a 10 años de poder acercarnos a la posibilidad de leer mentes, aunque quizá sería interesante comenzar a discutir las cuestiones éticas", dijo el doctor Demis Hassabis, del University College de Londres.

Parece que la mente, ese único fuero privado que le queda al hombre, en un futuro cercano ya no lo sería tanto; la información claman los hackers quiere ser libre, pero a que precio; la transparencia en la manos equivocadas podría ser el máximo aparato de control.

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El pulpo viste su mente

Laboratorio de Neurociencia Computacional (Japón)

Sistema permite reconstruir las imágenes que nuestro cerebro está «viendo» y reproducirlas en un monitor de vídeo.

Proyecto MKULTRA C.I.A. Control Mental (WIKI)

La sinestesia, la capacidad de amalgamar estímulos sensoriales (ver sonidos, oír colores, etc.), tiene un sentido funcional comúnmente utilizado; por otra parte, es muchas veces el sello de una mente prodigiosa

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Hay un sinesteta en cada uno de nosotros, aunque seguramente para la mayoría de nosotros escuchar música no es también entar simultáneamente en una dimensión de policromía en movimiento. La sinestesia tiene un sentido funcional, del que todos participamos, señala un estudio de la Universidad de Oxford.

La sinestesia es el fenómeno neurológico en el que un estímulo sensorial lleva automáticamente e involuntariamente a tener una experiencia con otro sentido (o camino cognitivo). Lo más común es ver colores cuando se escuchan ciertos sonidos, pero existen amalgamas sensoriales en todas las direcciones: ver olores, oler sonidos, saborear palabras, asignar colores a números, o convertir formas en números, etc.

Se cree (o se creía) que la sinestesia es una cualidad que afecta a menos del 1% de la población y que tiene un origen genético (por ejemplo la familia del escritor rusoamericano Vladimir Nabokov). Pero por otra parte, en una menor medida, todos usamos la sinestesia para separar estímulos y concentrarnos en algo específico. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, cuando estamos en una fiesta y dentro del barullo podemos distinguir quien habla y con que voz, asignamos al tono de la voz una forma humana: la voz de la mujer rubia, el hombre alto, etc. Lo mismo sucede cuando escuchamos el gruñido de un perro, nos imaginamos su tamaño.

Según el estudio, dirgido por el Dr. Charles Spence, asociamos los sonidos agudos con formas pequeñas, filosas e irregulares; los sonidos graves con formas grandes y redondas. (La palabra hondo, o hollow en inglés, es redonda).

Spence se encuentra trabajando con el Fat Duck, famoso restaurant de Londrés, para crear nombres armónicos para los platillos en los que los sonidos remitan al sabor.

Otra aplicación de este conocimiento podría producir señales de alarma combinando luz y sonido para momentos en los que existan una multiplicidad de estímulos que puedan ser confusos,, como podría ser la situación de un piloto de combate donde el tablero de control genera mucha información y donde se busca una respuesta precisa de discernimiento focalizado.

Se cree que la sinestesia está relacionda con el exceso de conexiones entre diferentes regiones cerebrales que tenemos en la infancia, muchas de las cuales desaparecen mientras crecemos, manifestadas com un diálogo entre regiones especializadas en funciones distintas; las personas que por alguna razón mantienen estás conexiones serían sinestetas. Esto significaría que en la primera infancia, en los inicios de nuetra percepción del mundo, posiblemente ligado al yo fusionado con los objetos exteriores, al sentimiento oceánico, todos percibíamos las cosas con sinestesia.

Históricamente la sinestesia se ha relacionado con el arte y con el misticismo: el lenguaje poetíco es esencialmente sinestesia y las visiones psicodélicas prístinas de los chamanes conjuran siempre fusiones perceptuales.

En la litertura el ejemplo más notable de sinestesia, aunque probablemente sea un artifico lingüístico es el poema "Vocales" de Rimbaud:

A negra, E blanca, Iroja, U verde, O azul: vocales,
algún día diré vuestros nacimientos latentes.
A, negro corsé velludo de moscas resplandecientes..
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La famosa escena inicial del té de las magdalenas en la novela "En búsqueda del tiempo perdido", de Marcel Proust, es un ejemplo de un camino sensorial-cognitivo abierto a través de otro sentido, un ataque de memoria visual generado por el sabor de la magdalena, llave de la dimensión temporal, sinestesia metafísica.

pi-landscapeEn la actualidad algunos de los llamados savants, capaces de realizar prodigios mentales de memoria u operaciones matemáticas extraordinarias describen su proceso mental como un enjambre de sinestesia. Tal es el caso de Daniel Tammet, para quien cada número entero del 1 al 10 mil tiene una forma, textura, color y sensación distintiva. Tammet describe a pi como un "paisaje deslizante lleno de colores cambiantes". Tammet aprendió islandés en un par de semanas y es capaz de realizar operaciones matemáticas como una calculadora.

Muchos de las personas sinestésicas piensan que su proceso mental es normal y no se dan cuenta de su particularidad hasta que otra persona les dice que ellos no ven sonidos, por ejemplo.

Se habla de una relación entre la sinestesia y el autismo, sin embargo estudios revelan que la sinestesia es más común entre las mujeres y el autismo lo es entre los hombres, así que no está muy claro. Sin embargo, los savants comparten en muchos casos tanto la sinestesia como el autismo.

Algunos sinestetas famosos son: Aphex Twin, Franz Lizt, Vladimir Nabokov, Richard Feynman, el rapero Pharell, Kandinsky, Rimsky-Korsakov, Duke Ellington.

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